Desde hace tiempo en La Matatena hemos tenido oportunidad de dar pláticas en distintos foros, hablando principalmente de los juegos de mesa y cómo encajan en un mundo digital. La verdad es que hay un cierto sentimiento que uno obtiene al jugar un juego de mesa bien diseñado que los videojuegos no han podido replicar. Una experiencia de descubrimiento casi infantil al darnos cuenta de cómo funcionan las cosas. Una experiencia que otorga cierta magia a los juegos de mesa.
Los videojuegos logran hacer cosas únicas en cuanto a la manera en que crean mundos, diseñan interfaces, personajes e incluso en la manera en que van desarrollando narrativas. Pero es distinta la manera en la que logran demostrar la habilidad de quien los diseña. Los juegos de mesa son un medio extremadamente limitado: lo que ves es lo que hay, nada más. No hay complejas fórmulas por debajo de ellos que logran hacer que un motor físico sea perfecto, no hay algoritmos que permitan lograr mejores texturas, no hay manera de hacer trampa o encontrar cheats.
Ver un buen juego de mesa trabajar es como ver trabajar un reloj mecánico: es fascinante por si solo. Y no digo que un reloj digital no pueda ser interesante o que la tecnología detrás del mismo no sea un acto de maestría. Pero en ese sentido, el juego de mesa se puede llegar a sentir más cercano; más auténtico.
Los juegos de mesa son objetos físicos, esto es lo que hace que un juego de mesa se comporte así. Es no una cuestión de elección, es una necesidad. Toda la información se debe poder presentar de manera fácil. Aquí está una de las más grandes diferencias y similitudes con respecto a los juegos de video. Una buena interfaz de usuario debe ser intuitiva y dar información de manera concisa. En un juego de mesa todos los elementos que no son decorativos forman parte de la interfaz de usuario y se deben aplicar los mismos conceptos que un buen diseñador de experiencia de usuario seguiría. Esta interfaz tiene que ser lo suficientemente buena como para que los jugadores puedan seguir las reglas del juego sólo basados en ella, el juego no puede hacer esto por ellos. Y los videojuegos no tienen esta restricción.
Cualquier sorpresa que un juego de mesa nos quiera dar debe estar escondida detrás de la estructura del mismo juego. Ese momento en el que dices «¡no había pensado que podría haber hecho algo así», debe estar planeado desde antes.
Magia, cartón y madera
Como dije antes, los videojuegos demuestran la maestría de quienes lo hacen de una manera distinta, menos transparente. Es algo que los jugadores no logran ver. Las ecuaciones diferenciales que se tienen que hacer para que la física de un juego sea realista o la manera en que algunos juegos de video lograron luchar contra los problemas de memoria RAM de las plataformas del memento son importantes. Pero son cosas que el usuario no ve o que, en general, no le importan. Lo único que hacemos es ver la magia de todo el trabajo de los desarrolladores en la pantalla. Por otro lado, en los juegos de mesa, nosotros somos los que llevamos la magia a cabo. EL cartón, los dados, la madera ayudan a que el jugador le de importancia a lo que está haciendo.
Ejemplos de este proceso hay varios. Uno de ellos (que está de moda) es Scythe y sus tableros personales. Conforme obtienes más trabajadores, los costes por producir bienes aumentan. Pero en lugar de tener que calcular el costo o verlo en alguna tabla, simplemente ves los íconos revelados cuando tomaste al trabajador de tu tablero personal. No hay nada que tengas que hacer más que tomar al trabajador y colocarlo en el tablero, pero aún así, la acción tiene más sutilezas.
Otros ejemplos llevan esta idea a niveles inesperados. Quizás el más conocido de todos ellos sea Tzolk’in que usa engranes de verdad en el tablero para poder jugarlo. Esto le da niveles mecánicos que van más allá de la simple lógica usada en algunos juegos.
Son los juegos que logran esconder secretos en su diseño y usabilidad los que hacen que te sientas sorprendido cuando lo descubres.
Quizás esta es una de las razones por la que los jugadores a veces tenemos una obsesión por los juegos nuevos. Sólo unas cuántas veces te puedes sorprender de lo inteligente del diseño de un juego de mesa. Después de unas cuantas jugadas, es «sólo una mecánica más». Quizás nuestra obsesión por conocer más juegos es debido a que queremos sentir esta sensación de descubrimiento varias veces y no sólo consumismo posmoderno. Porque jugar juegos es maravilloso, pero descubrir la magia de cada uno de ellos es una experiencia en si misma.
Si ustedes son adultos responsables, probablemente han visto que su colección de juegos de mesa se mantiene creciendo, pero hay dos cosas que parece siempre hay menos: tiempo y personas con quien jugar. No les podemos ayudar mucho con la primera, pero para la segunda hay una solución: grupos de juego.
No es fácil comenzar o mantener un grupo de juegos. Hay muchas cosas que debemos considerar para hacerlo. Es por eso que en La Matatena les damos cinco consejos para tener un grupo de juegos y que –por fin– tengas alguien con quien jugar todos los juegos que no han visto mesa.
1. Visita tiendas y board game cafes
Lo primero que debes hacer si quieres tener un grupo de juegos es conocer gente que quiera jugar. Es mucho más fácil unirte a un grupo o club que ya existe que empezar algo desde cero en tu área.
Buscar en Internet –principalmente en grupos de Facebook de tu país– es un gran punto de partida. Esto te dará una idea de dónde se reúne la gente que juega juegos de mesa en tu región. Busca en Meetup y quizás encuentres uno o más meetups dedicados a jugar juegos de mesa.
Si conoces a la comunidad y empiezas a juntarte con ellos será más fácil unirte a un grupo o empezar el tuyo. Recuerda que por lo general los jugadores somos gente que nos gusta abrirles las puertas a los demás.
2. Empieza a evangelizar con tus amigos
¿Quizás no eres una persona para la que sea fácil salir a hacer amigos nuevos? Bien, no hay problema. Puedes intentar empezar un grupo de juego con gente que ya conoces. En general esto es más trabajo, pero normalmente puede funcionar. Además que te da otro pretexto para verte con gente que ya conoces.
Empecemos un paso a la vez. Una buena idea es aprender y tener a la mano un juego gateway que te sientas cómodo enseñando. No tiene que ser nada muy complejo. Algo que sea rápido es ideal. Sobre todo si tus amigos no están acostumbrados a jugar juegos de mesa.
Si en alguna reunión (que no sea necesariamente una noche o día de juegos) logras hacer que alguien juegue y hay personas que muestran interés, es un buen primer paso. Busca a esas personas e intenta presentarle nuevos juegos de mesa que sean más complejos. Una buena idea es enviarles nuestro quiz acerca de con qué juego de mesa deberían empezar.
3. Invita gente con la que en realidad quieras jugar
Todos tenemos gustos distintos. Esto es una de las cosas que son más importantes a la hora de formar un juego de mesa. Ve qué tipos de juegos juegan las personas con las que quieran jugar y asegúrate que sus gustos se complementan o son compatibles.
Si a ti te gustan los euros duros y a la otra persona los juegos estilo americano, quizás no tengan mucho en común que puedan jugar. Aunque tampoco es la mejor idea encontrar a alguien con tus mismos gustos, porque conocer gente con gustos distintos te puede llevar a conocer mucho más del mundo de los juegos de mesa.
Quizás invitar gente a jugar un juego en específico y ver si es una de los tipos de jugadores con los que te encantaría jugar es un buen comienzo. Ve si son compatibles y si en general el grupo funciona. De ser así, felicidades, encontraste un nuevo miembro para tu grupo.
4. Mantenlo pequeño (o no)
He visto que esto le pasa a muchos grupos de juegos. La gente comienza a invitar a todas las personas que se les ocurren y de buenas a primeras se encuentran con una reunión de más de 20 personas. Y peor aún, todos quieren jugar juntos.
Para mi, si pienso tener un grupo de juego que se reúna en una casa, prefiero mantenerlo pequeño. 4 o 5 personas se me hace un número apropiado, ya que la mayoría de los juegos de mesa tienen ese como su límite de jugadores.
Si buscas hacer tus reuniones en un lugar público, más personas te pueden dar mucha flexibilidad. Puedes jugar juegos para muchas personas o para pocas personas. Además de que normalmente eso te dará una mayor cantidad de juegos de dónde escoger. Pero de otra manera, mantén las cosas pequeñas.
5. Se regular
Si vas a juntarte a jugar los martes de cada semana, hazlo los martes de cada semana. Si piensas hacerlo cada dos semanas, hazlo cada dos semanas. O si es una vez al mes, hazlo una vez al mes. Lo que es cierto es que si quieres tener un grupo de juego debes tener reuniones regulares.
Cuando reuniones empiezan a fallar, el grupo pierde su inercia, por llamarlo de alguna manera. Lo que buscas es que jugar se convierta en una costumbre para sus asistentes sin que se haga una obligación.
¿Cómo has logrado crear o mantener un grupo de juego? ¿Qué consejos le darías a alguien que quisiera hacer el suyo? Recuerda dejar comentario y decirnos si hay algo que te funcionó.
Les voy a ser sincero. Normalmente jugar juegos de mesa en público no es mi primera opción. Pero hay veces que quieres salir del espacio en el que estás acostumbrado y disfrutar de un juego de mesa en otro lugar. La verdad es que no suelo hacer esto con mucha gente, pero lo he hecho varias veces. Jugar juegos de mesa en público puede ser una muy buena experiencia. Pero también es necesario considerar algunas cosas si es que lo quieres hacer.
Es por eso que en La Matatena les traemos algunos consejos para cuando quieren jugar en público. Algunas son cosas bastante lógicas, pero no está de más mencionarlas. ¿Qué consejos le darías tú a alguien que quiere jugar juegos de mesa en público?
1. Selecciona un juego adecuado
Esto es más lógica que cualquier cosa. Si vas a jugar en una biblioteca, por ejemplo, procura no escoger un juego en el que normalmente se haga mucho ruido. Lo mismo va si vas a jugar en un café muy tranquilo. Trata que el juego se acople a la atmósfera general del lugar.
Otra cosa es que si vas a jugar en un lugar en el que naturalmente hay mucho ruido, no juegues algo que requiera mucha conversación o vas a acabar sin voz.
Si la superficie de juego es limitada no traigas grandes juegos come-mesa. Esto no sólo porque va a hacer muy incómodo el jugar; también puede hacer que todo sea más propenso a accidentes. Y créanme, es difícil sacar el olor a cerveza de las cartas de Bang!, o volver a enderezar las piezas de Carcassonne si es que alguien les echa un café encima.
Siempre piensa en las peores condiciones en las que podrías jugar y piensa si ese juego es adecuado para la ocasión. ¿Es probable que haya mucha gente? No lleves un juego con muchas piezas. ¿Hay poco espacio? Lleva un juego pequeño. ¿No hay buena iluminación? Lleva algo que se pueda distinguir rápido y no necesite de andar leyendo.
Lo que nos lleva a…
2. Escoge un lugar adecuado
Quizás uno de los consejos más obvios pero que no hay que pasar por alto. ¿De qué va a depender esta decisión? De lo que esperes hacer.
Si vas a jugar en un lugar cerrado, busca un espacio que tenga sillas cómodas y mesas de buen tamaño (esto depende del juego). Una atmósfera agradable y música no muy alta ayudan mucho. Algún café podría funcionar, pero pubs o bares son buenos espacios (toma en cuenta iluminación). Toma en cuenta que la mesa que escojas no sólo tendrá tu juego, sino cualquier bebida o comida que decidas pedir. Algunas bibliotecas pueden también prestar sus espacios para jugar y son lugares ideales.
Al jugar al aire libre tendrás otras consideraciones. Buscar parques que tengan mesas de ajedrez o sillas y mesas de picnic es una buena opción. Procura que sea un lugar seguro en el que no te vayas a encontrar con visitantes no deseados. Un lugar que no sea tan abierto para que no haya tanto aire es ideal también, aunque en general no recomiendo juegos de cartas para jugar al aire libre. Juegos con piezas de madera o piezas más solidas funcionan bien.
3. Una buena hora hace la diferencia
Los restaurantes y cafés, sobre todo, son lugares que hacen dinero con la rotación de mesas. Es decir, a ellos no les conviene que alguien se quede muchas horas en una mesa sin consumir tanto, si es que otras personas van a consumir lo mismo en la mitad de tiempo. De alguna manera ellos intentarán crear esta rotación, ya sea haciendo preguntas como «¿Algo más que se les ofrezca?» que son claros indicadores de que hay gente esperando o de que preferirían que las mesas rotaran.
Escoge una hora en la que al personal del café no le importe que te quedes bastante tiempo. Una hora floja como a mitad de la tarde es ideal. Y aún así, intenta que si vas a estar jugando no dures más de 90-120 minutos. Además, si es un lugar que tiene eventos periódicos, tómalo a consideración. No quieres estar jugando cuando va a haber una presentación de música en vivo.
Si vas a lugares públicos, selecciona una hora que te permita disfrutar de ellos de manera adecuada.
4. Ser buenos clientes
Esto va de la mano con el punto anterior. Si vas a ir a un lugar, asegúrate de consumir sus productos. Mantén tus bebidas o comida a la vista para que se note que estás consumiendo. Intenta no quedarte tiempo de más, pero si las cosas se alargan asegúrate de consumir algo por lo menos cada hora.
Dejar propina y no ensuciar mucho son puntos extra. También el comportarse de acuerdo al lugar (como mencionamos en los puntos 1 y 2). Si no cuentas con fondos suficientes para consumir en un lugar o dejar propina (una buena propina depende del país en el que nos leas), mejor explora otras opciones como ir al parque o a otro lugar público como una biblioteca.
5. Sean embajadores de los juegos de mesa
Siempre que juegues en público la gente va a voltearte a ver. Algunos serán lo suficientemente curiosos como para preguntar qué estás haciendo; aunque la mayoría serán más tímidos y no lo harán. Para ahorrarles el problema, puedes poner la caja o la tapa de la caja del juego en un lugar visible para todos. Te aseguro que ellos buscarán en su celular para saber de qué se trata.
Pero si alguien se acerca a preguntar qué está pasando, se agradable y explícale un poco. Vamos, no se trata de venderles el juego, sólo explicar a grandes rasgos de qué va. Pero no hagas que esa explicación suene como un discurso de venta. No se trata de venderles un juego, pero si ese es el caso, les puedes mandar una dirección web o una tienda para que aprendan más (puedes mandarlos a este artículo de La Matatena o por acá, para ayudarlos a seleccionar juego para empezar).
Recuerda que además de lo que mencionamos aquí, siempre puedes ir a tu board game cafe o tienda de juegos más cercana y ellos seguramente tendrán espacio para jugar o probar juegos. Es también una excelente opción entonces ir a lugares especializados.
¿Qué consejos le darías tú a alguien que quiere jugar en público?
Hoy me tocó leer una entrada muy interesante —y algo malinterpretada por algunos— en el blog de The Black Meeplehablando de los «machotes lúdicos». La entrada hacía referencia a aquellos jugadores «más experimentados» que tienden a menospreciar los juegos fillers o incluso aquellos más familiares. Un fenómeno que nosotros también abordamos desde nuestra perspectiva en nuestro artículo de Esnobs, elitismo y malas actitudes. En él abordamos esto como una manera en la que puedes arruinar experiencias a otras personas. Pero en el fondo, se trata de otra cosa que hacer distinción entre grupos de jugadores.
Más allá de la discusión de si «se trata de gustos» o no, hay varias cosas que vale la pena abordar. Primero, no está mal hacer diferencias. Nosotros lo hacemos todo el tiempo. Desde que escogemos qué vamos a desayunar o con quién vamos a salir o con quién jugamos. Lo hacemos cuando decidimos jugar un juego por encima del otro. Y es algo que la industria también hace.
La industria
En la industria de los videojuegos a surgido una clasificación que de alguna manera también encaja a la perfección con los juegos de mesa. Se trata de hablar de jugadores casuales, core (semi-duros) y hardcore (o «duros»). La industria hace estas distinciones por cuestiones más que nada de mercado y publicidad. Pero nosotros propiciamos estas distinciones entre jugadores para también sentirnos parte de un grupo. ¿Es esto malo? No. Pero puede ser tóxico si juzgamos a los demás o los menospreciamos por sus gustos «menos sofisticados».
En general, hay varias maneras de separar estas categorías. En el caso de la industria, la manera en que los distribuidores y los vendedores los clasifican es sencilla. Un jugador casual tiene 3 a 5 juegos. El considerado jugador core tiene más juegos, sin llegar a más de 10, conoce . Los jugadopres hardcore posee más de 10 juegos.
Esta manera es sencilla y simple. Se basa en hábitos de consumo. Pero para la industria representa algo importante. ¿Por qué? Porque la venta a jugadores casuales representa casi un 50% de las ganancias, como menciona Michel Mindres fundador de Tasty Minstrel Games. Aún así el mercado para jugadores hardcore, aunque es más de nicho, representa una oportunidad interesante para los actores en la industria.
La división según los jugones
¿Cómo hacemos los jugadores —normalmente— esa división? A grandes rasgos. Un jugador casual juega fillers y familiares. Un jugador core juega euros medios o algo de ameritrash, algunos juegos híbridos. Un jugador hardcore disfruta de los euros duros, portugames o los wargames.
Esta es sólo una manera. Hay otras cosas que entrar en juego al intentar hacer este tipo de clasificaciones: precio de los juegos comprados, requisitos en nivel de habilidad o experiencia, complejidad de las mecánicas, producción de un juego y duración de los mismos Juegos más baratos, más cortos y «menos complejos» (un concepto que valdría la pena revisar) son considerados «para jugadores casuales». Por otro lado, los juegos pesados, con más reglas y más largos son considerados «para jugadores serios» (core, hardcore, jugones dirían los amigos españoles).
Distinciones
La falta de respeto o crítica de los juegos y los jugadores casuales por parte de la comunidad más «hardcore» se puede observar desde que se acepta el uso común de estas etiquetas. Los jugadores hardcore normalmente encuentran los juegos casuales demasiado simples y algo «que no pueden disfrutar». Incluso he escuchado gente decir que los fillers no son «verdaderos juegos» —lo que sea que eso quiera decir. Es por esta razón que muchos de los jugadores hardocre encuentran inapropiado o incluso ofensivo que los jugadores casuales intenten definirse con la misma etiqueta que ellos, los «verdaderos» jugones, tanto trabajo les ha costado.
Sucede a veces que esos que se identifican como «jugones»—aquellos hardcore con ludotecas de cientos de juegos— sienten que los jugadores casuales tuvieron que pasar una barrera tan pequeña para convertirse en jugones que no se han ganado el derecho de llamarse así. Olvidan que ellos también empezaron en algún punto.
De hecho, podríamos decir que este «conflicto» se debe a un malentendido. Sólo porque el categórico casual y hardcore parezcan mutuamente excluyentes, no quiere decir que lo sean. Hay juegos que tienen simpleza en las reglas y mucha profundidad (Concordia me viene a la mente, pero muchos juegos de Reiner Knizia también) y otros que aunque puedan complejos en reglas encierran bella simplicidad en su estrategia. Y no por eso son buenos o malos.
Pero también funciona de la otra manera. No porque un jugador disfrute de los juegos de mesa más pesados y quiera jugar Food Chain Magnate, Mage Knight y luego un par de horas de Kanban quiere decir que necesariamente sea un esnob que no vaya a jugar un Dixit contigo o que no se vaya a sentar a jugar un Ticket to Ride y lo vaya a disfrutar. O que un wargamer no pueda entender la belleza que encierra un filler.
Entender los juegos de mesa como una gran familia que se complementa es una manera sencilla de ver más allá de estas divisiones. Como jugón hardcore, el ver y apreciar las bellezas que pueden encerrar juegos simples puede ser también encantador. Y como un jugador más casual, el experimentar un juego más pesado puede ser una aventura que te lleve a lugares inesperados. Hay un lugar para cada uno de estos juegos; esta visión holística y complementaria permite ir un paso más allá.
Estas etiquetas muchas veces ayudan a facilitar la plática y la discusión entre jugadores casuales y jugones o incluso con personas que no han jugado nunca. Pero la división entre casual y hardcore no nos dice nada acerca de la calidad de un juego o de un jugador. También es importante notar que tampoco el jugador y el juego pueden ser vistos como algo que no esté asociado. El juego sólo es un juego cuando alguien lo está jugando. Y es por eso que existen distintas maneras de abordar esta actividad lúdica, dependiendo del momento y las personas que juegan.
2017 ha sido el primer año que La Matatena ha existido. Con el auge de los video blogs o canales especializados en juegos de mesa en YouTube, la verdad es que leer está pasando de moda. Aún así, nos ha ido muy bien este año y es por eso que quisiéramos compartir los 7 artículos más leídos en 2017 en este blog.
Ha sido un mundo de sorpresas; la comunidad nos ha acogido y estamos muy felices de que los lectores expresen su gusto por leer los artículos que publicamos. Creemos firmemente que la calidad se antepone al medio. Y es por eso que nos hemos esforzado en traer lo mejor del mundo de los juegos de mesa a ustedes. Entrevistas, artículos editoriales, investigativos y de opinión. En La Matatena queremos darles el mejor contenido.
Es por eso que queremos agradecer por el año 2017. Y tenemos algunos datos duros de este año:
153 artículos escritos; eso es uno casi cada dos días (2.3 para ser exactos)
159,536 palabras en total; mil por artículo aproximadamente
¡272,254 vistas a nuestros artículos (¡más de un cuarto de millón!) hechas por 164,332 visitantes únicos!
Hemos hecho más de 22 eventos ha los que han asistido, en total, ¡más de mil personas!
Y todo esto gracias a su apoyo. Porque son ustedes los que nos inspiraron a querer ser una referencia en el mundo de los juegos de mesa. Por eso los dejamos con los 7 artículos más leídos en 2017 en La Matatena, están en orden, así que el último de la lista es el más leído.
Aceptémoslo; muchos de nosotros no tenemos grupos tan grandes o constantes con los que nos podamos juntar. Más adelante haremos un artículo editorial para abordar este tema. Pero de entrada siempre es más fácil jugar cuando sólo es con otra persona: tu pareja sentimental, un amigo o un extraño que encontraste en la calle. Un artículo que gustó mucho en genera fue nuestras sugerencias de juegos para dos personas. Este artículo necesita una buena refrescada, pero esperen una nueva versión para este año con más juegos.
¿No tienes pareja? ¿No tienes a nadie que quiera jugar contigo? ¿O tienes muchos amigos pero todos están, misteriosamente, muy ocupados? Entonces tienes la posibilidad de probar estos juegos que se pueden jugar en solitario. Hay algunos especializados, y otros que tienen modo solitario. Pronto renovaremos este artículo con más excelentes juegos que tengan modo solitario.
¿Pueden los colores que escogemos en los juegos de mesa decirnos algo de nuestra personalidad? Según nuestros muchísimos estudios y nuestras teorías alrededor de los juegos de mesa, sí. Y esta es la manera rápida de saber qué tipo de jugador eres. Sólo dinos tu color y te diremos qué tipo de jugador eres.
Los dados son uno de los elementos que más disfrutamos en los juegos de mesa. Es por eso que hemos hecho este artículo en el que agregamos algunos de nuestros juegos de dados favoritos. Si estás enseñando a alguien juegos de mesa modernos, quizás una excelente manera de enseñarles cosas nuevas. ¿A quién no le gusta tirar dados?
Quizás uno de nuestros artículos favoritos. Es ideal para enseñarle a la gente que hay vida más allá del Monopoly, Clue y el Scrabble. Los juegos de mesa son una industria millonaria que tiene muchísimas ofertas y este artículo le puede servir a la gente que no acostumbra jugar. ¿Tienes amigos que sabes que le gustarían los juegos de mesa? Envíales éste artículo y deja que solos caigan en el hobby. El perfecto artículo introductorio a los juegos de mesa modernos.
Por lo visto una de las cosas que más busca la gente es jugar juegos con grupos grandes. Es por eso que este top en el que les damos algunas sugerencias de juegos de mesa en los que muchas personas puedan participar ha sido un éxito. Sinceramente necesitamos una revisión de los títulos que tenemos, así que esperamos sacar un nuevo top con esta temática en 2018.
Quizás uno de los artículos que más impactó a la gente. Muchas cosas que todos consideramos sentido común fueron expuestas en este artículo. Aún así, siempre encontramos que hacemos cosas que pueden no ser lo mejor para la experiencia de los demás. En este post exponemos 10 mandamientos de etiqueta para jugar juegos de mesa. Una lectura esencial sin importar si eres un jugador experimentado o tienes poco en el mundo de los juegos de mesa.
Se acercan fechas especiales. Fechas de compartir, amar y de desear lo mejor. Y también fechas en las que normalmente se espera que regalemos cosas. Temporada de regalos. Y si estás leyendo esto es porque (a) te gustan los juegos de mesa o (b) quieres un regalo para alguien que juega juegos de mesa. Y estás en el lugar indicado.
Por desgracia los jugones son gente especial. Quizás tengan varios juegos en su colección y no sabes sus gustos o lo que les podría interesar. Es entonces cuando regalar un juego de mesa quizás no sea la mejor idea. ¿Que tal si no le gusta? ¿Y si no es un juego tan bueno? ¿Si no es su estilo?
No te preocupes, en La Matatena te traemos los mejores regalos para fanáticos de los juegos de mesa (que no son juegos). Y tampoco te preocupes mucho, no se trata de regalos costos. Incluso algunos los podrás hacer tú.
Torre de Dados / Bandeja para Dados
Soluciones sencillas y buenas para los juegos en los que hay que tirar dados constantemente.
Una bandeja de dados no es más de lo que su nombre lo dice. Una charola en la que los jugadores pueden tirar los dados para que no rueden por toda la mesa. Además, normalmente tienen algún material en el fondo (fieltro, por ejemplo) para que los dados no hagan tanto ruido. Puedes conseguir algunas en tiendas especializadas, pero las puedes hacer tu mismo. Acá hay un tutorial para hacer una (en inglés), pero lo puedes hacer incluso con un marco para fotografías y un poco de fieltro como muestran acá en otro tutorial.
Una torre de dados cumple con un principio parecido. De entrada es una estructura que te permite hacer aleatorias las tiradas de los dados sin intervención humana. Hay muchos diseños y las puedes encontrar en tiendas especializadas. La mayoría de ellas tienen una pequeña charola para que los dados no se escapen por toda la mesa. Acá es más difícil hacer una, pero si tienes conocimientos y herramienta de carpintería, es posible. Acá muestran cómo hacen una desde cero.
Monedas de Metal / Fichas de Poker
Hemos avanzado mucho en los componentes de los juegos. Pero de vez en cuando hay juegos clásicos o algunos modernos que tienen un gran defecto en cuanto a componentes: dinero de papel. Digan lo que digan, la mayoría de los jugadores lo odian.
Por el contrario, las monedas de metal son perfectas para sustituir el dinero de papel. Puedes encontrar algunas en tiendas especializadas. Sets de monedas para juegos. Pero también puedes usar monedas de otros países (bendita globalización). He sabido de personas que utilizan monedas viejas rusas que se pueden conseguir relativamente fácil. Eso u otras monedas de otros países pueden servir, siempre y cuando los números de las denominaciones estén grandes y haya suficientes en varias denominaciones. Procura que sean con valores de 1, 5, 10, 50 y 100 y por lo menos veinte de las denominaciones más pequeñas.
Otra opción son las fichas de poker. Tienen la ventaja de que los sets son normalmente bastantes baratos y puedes conseguirlos prácticamente en cualquier parte. Una vez más, lo ideal es que sea un set que tenga números para las distintas denominaciones. Si es para una persona que ama los wargames, te lo agradecerá aún más.
Tazones para componentes
Esto es sencillo. Cuando estamos jugando muchas veces necesitamos una manera sencilla de guardar los componentes comunes o de cada jugador. La mejor manera es en tazones. Y aunque existen algunos tazones especializados, cualquiera puede ser un buen tazón para componentes.
¿Cuáles son las mejores características? Lo ideal es que no se rompan y que no sean muy grandes. Pero pueden ser cerámicos, plásticos o de madera y no habría problema. Sencillos y evitan muchos problemas a la hora de jugar.
Manteles / Superficie de juego
Aunque no lo crean, hay muchas desventajas a la hora de jugar juegos de mesa sin mantel. Las cartas se pueden maltratar cuando las tomas de la mesa, las losetas se desgastan con mayor dificultad y los componentes que no deberían moverse siempre están fuera de lugar.
Aquí hay dos opciones. Un mantel de fieltro especial para jugar. Probablemente existan algunos de poker que puedes conseguir en línea o en tiendas especializadas. Pero también puedes hacer el tuyo si es que sabes usar una máquina de coser (o conoces a alguien que sepa y te deba un favor). Sólo procura usar un fieltro no muy grueso.
La otra opción es un poco más extravagante. Se puede conseguir neopreno textil para crear una gran superficie de juego a un precio bastante asequible (desde los 3 USD el metro cuadrado). El neopreno textil es de lo que están hechos la mayoría de los mouse pads o tapetes para mouse de computadora. Imagina un mouse pad del tamaño de la mesa y te podrás dar una idea de cómo sería. Y después de jugar lo puedes enrollar y guardar. Duradero e ideal para jugar.
Dados extra
Así de fácil así de sencillo. Dados bonitos que se puedan usar. ¿Por qué? En algunos juegos puede agilizar mucho las cosas tener dados para cada jugador. O para sustituir algunos dados que estén momentáneamente extraviados. Quizás algunos dados poco comunes para juegos específicos; sobre todo si se trata de juegos de rol donde se usan d20, d10 o d8 (todos esos dados que son poliedros).
A veces bonitos dados extra pueden ser una bendición.
Insertos Personalizados para sus Juegos
¿Sabes si la persona a la que le piensas regalar algo tiene un juego favorito? Si es así, quizás sea el juego que más usa. Y cuando eso sucede, sacarlo, acomodarlo y mantener todo en orden se puede convertir en un suplicio. Es por eso que empresas especializadas han creado insertos únicos para cada juego. Empresas como The Broken Token, Go 7 Gaming, Insert Here, Game Trays y otras los tienen en distintos materiales, desde madera hasta plástico moldeado.
Pero como sucede, también hay maneras más económicas. Y esta es haciendo un inserto usando foamcore o cartón espuma/pluma. Este material te permite crear insertos sencillos y ligeros usando sólo un poco de pegamento. Puedes conseguir planos para esto en el subreddit /r/foamcore. Esto es ideal para soluciones DIY. Uno de esos regalos que todos aprecian.
Organizador de Tarjetas/Cartas
Cuando juegas algo que usa muchas cartas o piezas las tienes que mantener en tu mano, como un troglodita. Pero hay soluciones interesantes para este problema. Una solución especializada es Übestax el cual te permite crear distintas configuraciones para sostener varios tipos de elementos de juegos de mesa.
Pero otra solución es conseguir un organizador de tarjetas de presentación o display/exhibidor para tarjetas de presentación. Los puedes encontrar en muchas tiendas de materiales para oficina y son útiles y prácticos, además de baratos. Regalos ideales.
Hablemos de la inteligencia. De esa mítica capacidad de pensamiento coherente que encontramos en animales, computadoras y algunas veces hasta en humanos. Después de escuchar uno de mis podcast favoritos, Perfect Information, pensé que sería importante ahondar un poquito en este tema de una manera distinta.
Inteligencia y juegos de mesa
Creo que es fácil —y sin polémica— afirmar que los juegos de mesa se tratan de inteligencia. Esto en el sentido que jugar juegos de mesa nos permite usar nuestra inteligencia, tal como salir a correr nos permite hacer uso de nuestra fuerza y capacidad física.
La inteligencia es una de nuestras habilidades más usadas cuando jugamos. Las decisiones que tomamos están —generalmente— relacionadas con nuestra comprensión del estado del juego en nuestro turno y qué tan capaces somos de evaluar las opciones que el juego nos da en un momento dado.
Una de las razones por las cuales nos gustan tanto los juegos de mesa es porque nos permiten hacer uso de nuestros músculos mentales. Con ellos podemos ejercitar esas partes del cerebro que quizás no usemos en nuestra vida diaria (como nuestra capacidad de administrar recursos para una rica familia o construir un imperio energético).
Aún así, a veces pienso que los juegos no son necesariamente un escape. Son también una manera satisfactoria de ejercitarte. Así como los sudoku son un entrenamiento para aprender a contar hasta 9. O como Scythe te enseña a amenazar a tus enemigos y sólo atacar si es necesario.
Aquí está entonces la pregunta ¿en realidad los juegos de mesa se tratan de inteligencia? ¿o es algo que sólo nos acostumbramos más a usar conforme más juegos jugamos?
Esto podría explicar el atractivo que los juegos de mesa tienen para muchas personas. En específico, todos aquellos a los cuales les gustaría usar su mente para lograr algo pero no tienen una manera fácil de satisfacer ese deseo en su día a día. Los juegos de mesa pueden ser un sustituto para ocupar el intelecto a falta de una mejor alternativa.
Es posible que la gente a la cual le gusta ejercer su pensamiento lógico —a falta de un mejor término— pueda encontrar que los juegos de mesa les ayudan a llenar ese nicho. Es fácil. Sólo hace falta poner un juego a la mesa, nuevo o viejo, y poner en aprietos a nuestro cerebro sólo por el gusto de hacerlo.
Competencia intelectual
Todo eso es genial. Y está relacionado sólo de manera tangencial a lo que quiero ahondar el día de hoy.
Me interesa más hablar de cuando los juegos de mesa dejan de ser una manera divertida de usar nuestra inteligencia y se reduce a una competencia entre dos intelectos. De esas veces que el reto que los juegos ponen frente a nosotros se convierte en un intento de afirmar nuestra «superioridad intelectual». Cuando el juego no es una celebración de espíritu lúdico sino un esfuerzo por buscar reconocimiento de lo inteligentes que somos.
Los juegos de mesa —más específicamente los juegos de estrategia de cierto tamaño y profundidad— se tratan de inteligenicia. Y por extensión y conforme pasa el tiempo, logran hacer que los jugadores sólo se preocupen por eso. Entre más intrincados y complejos sean estos juegos, más exigen de los jugadores. Mientras más grande es la carga cognitiva que ponen en su mente para jugar competitivamente, más es la satisfacción a la hora de tener éxito.
Pero esto se puede convertir rápidamente en algo que me recuerda ese raro sentimiento que mucha gente tiene cuando aguanta comer comida muy picante. El sentirse más «fuerte» que alguien por poder comer la salsa más picosa sin siquiera hacer una mueca. Darle una mordida al habanero diciendo que «ni pica». Quizás un ejemplo muy mexicano de una manera en que hacemos gala de nuestra resistencia al picante y al dolor.
En juegos esto se traduce en tratar de demostrar lo inteligentes que somos. Dejando a un lado la diversión, el sentido de descubrimiento, el gozo de participar, la sorpresa — sólo enfocarse en demostrar tu habilidad analítica, la capacidad de evaluar probabilidades y maniobrar las limitantes que nos pone un juego para llegar a un objetivo: la victoria.
Quizás es por eso que cuando hablamos de estos juegos más «intelectuales», la suerte y el azar —¿recuerdan la serie de artículosen tres partesque hicimos al respecto?— se ven como algo que sólo «diluye» la esencia de jugar. O, en otras palabras, que un juego con menos azar es considerado puro y más refinado mientras que un juego que aprovecha generadores de aleatoriedad como dados o mazos de cartas es considerado «menos serio» que sus hermanos «determinísticos».
Quitando eventos impredecibles del motor de mecánicas del juego y haciendo que las decisiones de los jugadores sean casi la única (o a veces la única) variable, pasamos el juego de la mesa, directamente a la mente de los jugadores. El juego se convierte en una pelea de cerebros.
En lugar de que el reto esté en el juego y la competencia suceda entre los jugadores, los dos se fusionan. Son tus oponentes los que nos ofrecen el reto y la competencia. El juego se convierte sólo en un conducto que te permite «medir» tu inteligencia contra la de otros. No será el juego el que te ponga obstáculos para ganar, son tus propias decisiones las que hacen eso.
Personalmente no estoy de acuerdo en la idea de que los juegos en los cuales tu victoria —o derrota— se reduce sólo a las decisiones que haces son mejores que su contraparte (aunque sí hemos expresado que el mal uso del azar puede dar pie a que un juego se convierta en sólo un pasatiempo).
Estos juegos no sólo te venden la fantasía ingenua de que todos somos arquitectos de nuestro propio destino, que la única razón por la que no estamos ganando es porque no lo hemos intentado lo suficiente o porque no somos lo suficientemente buenos. Cuando a esto le sumamos esa dinámica de competencia de la que platicamos entes, podemos acabar con una idea de «nobleza en la victoria» que puede no ser lo mejor. La idea de que la elite se eleva a lo más alto. De repente, la victoria deja los confines del juego y va más allá. Bajo esta idea, el haber ganado dice algo de nosotros como individuos. No sólo gané un juego: mi victoria ahora es una prueba de que soy más inteligente que tú. Mejor que tú.
Esta actitud de competencia y antagonismo puede afectar no sólo al grupo de juego. También afecta cómo las personas fuera del hobby ven a la gente involucrada. La comunidad de este tipo de jugones puede parecer algo hostil para los que no están familiarizados con sus usos y costumbres. De alguna manera esto también tiene que ver con el esnobismo que encontramos en el hobby.
Ya hemos hablado de las reglas de etiqueta en los juegos de mesa y de cómo aprender a perder. Pero algo que hace falta decir es el intentar tener un espíritu lúdico incluyente, incluso cuando tomas la delantera en un juego o sacas a alguien completamente de la competencia; también es aprender a ganar. Y es aprender a separar claramente los eventos dentro del juego y nuestras relaciones fuera del mismo. Es recordar que el desempeño de alguien en un juego de mesa no es una muestra de su inteligencia —no debería entonces importar en cómo otros jugadores te perciben.
Pero incluso más allá de un grupo de juego, el tratar de dominar un juego sólo por enfocarte en esta «inteligencia» quizás se puede convertir en una manera de intentarle hacerle ver a los otros nuestra «sofisticación» e «intelecto». Se puede convertir en un pedestal desde el cual juzgamos a los «ignorantes» y «simples». Una declaración de vanidad. No que siempre suceda, pero es fácil que así sea.
Cuando hacemos que los juegos se conviertan en algo que tiene sólo que ver con la inteligencia y pensamos en ellos como un escenario en el cual exhibimos nuestra capacidad intelectual estamos perdiendo de vista algo muy valioso. Quizás los juegos sí se tratan de inteligencia pero el juego no. Nos gustan los juegos de mesa porque nos permiten jugar. Nos dejan ir más allá de nuestras propias expectativas y de las de los demás. Balancearnos en la delgada línea entre lo serio y lo trivial. Nos dejan —irónicamente— salirnos un poquito de nuestra cabeza: estar en el momento y ya.
Cuando jugamos tenemos esa oportunidad de celebrar ese espíritu lúdico, no tanto nuestra inteligencia. Como bien dice Johan Huizinga en su libro Homo Ludens: «…atreverse, tomar riesgos, enfrentarse a la incertidumbre y soportar la tensión —esta es la esencia del espíritu lúdico».
De algo que nos jactamos mucho los jugadores de mesa es que, en la mayoría de los casos, somos una comunidad bastante abierta e incluyente. Y es cierto. Nos encanta abrir el mundo de los juegos de mesa modernos a los demás. ¿Por qué? Bueno. Principalmente porque, si son como nosotros, están buscando más personas con quien jugar. Es por eso que, inevitablemente, siempre pasará que querremos invitar a nuestros amigos a jugar juegos de mesa.
No sé cómo haya sido para ustedes, pero en mi caso empecé a jugar juegos de mesa gracias a mis amigos. Fueron ellos los que me llevaron a conocer los juegos de mesa modernos. Y por eso les agradezco. Aún así, entiendo que no todos tienen la misma experiencia.
Primero lo primero. Si estás leyendo este artículo es porque te gustan los juegos de mesa incluso más que al jugador promedio. De hecho, quizás seas la persona que lleva los juegos de mesa a las reuniones, o la que los explica. Y es probable que incluso organices reuniones e invites a tus amigos.
Y esto está bien. Los juegos de mesa son sociales, son divertidos, entretenidos y únicos. Es algo que buscamos compartir con las personas que queremos.
Pero quizás a más de uno de ustedes les haya pasado la siguiente situación: después de llevar tiempo jugando juegos de mesa, decides involucrar a tus amigos. Seleccionas algunos juegos y los invitas a una noche de juegos perfecta. Quizás la mayoría la pasan bien. Pero lo más seguro es que lo que busquen es pasar un buen rato juntos. No es como que los juegos de mesa se vayan a convertir en una parte importante de su vida (como en nuestro caso, querido lector). Quizás, si tienes suerte, algunos amigos te vuelvan a buscar para jugar. Pero convertirlos a jugones es otra cosa.
¿Qué sucede? ¿Qué estás haciendo mal? Nada. Simplemente las cosas pueden ser difíciles con los hobbys. Lo que sucede en estos casos es que buscamos compartir una pasión con alguien que quizás nunca la va a ver de la misma manera que tú. Y esto puede causar que te frustres con esas personas. Digo, ¿por qué no pueden aceptar el hecho que los juegos de mesa deben gustarles a todos y deben jugar todo el tiempo?
Y sí. Jugar juegos de mesa es una actividad única. Y es algo que buscamos compartir. Y buscar que la gente que nos interesa también comparta nuestros gustos es natural. Pero sobra decir que tratar de «convertir» a nuestros amigos en amantes de los juegos de mesa quizás no es el camino.
En nuestra travesía por el mundo de los juegos de mesa, en La Matatena empezamos a jugar juegos con todos nuestros amigos que se dejaran. Si alguien demostraba un pequeño interés, lo invitábamos. Y algunos les ha encantado. Siguen jugando con nosotros. Y otros amigos lo hacen de vez en cuando; pero también les gusta socializar de maneras… digamos más convencionales. Y al no esperar nada más que eso, también nosotros disfrutamos mucho más de nuestras amistades.
Juegos de mesa y amigos
¿Entonces qué? ¿Se trata de que no debo invitar a mis amigos a jugar juegos de mesa? ¿De que no sea tan insistente? No precisamente. Ahora acá está el otro lado de la moneda.
Al empezar a escribir y visitar cafés de juegos de mesa y tiendas especializadas, nos fuimos encontrando con un montón de gente que tiene ese gusto en común. Y ser apasionado de un hobby, sea el que sea, es un fenómenos interesante. Primero que nada te da un marco común de intereses y conocimientos. Una manera de socializar fácilmente con alguien más.
Y es así como empezamos a reunirnos, por ejemplo, con nuestros amigos de Mariachi Meeple. Después de contactarnos para grabar nos hemos juntado por lo menos cada dos semanas para jugar algo y grabar. Pero esto ha evolucionado. Conforme más jugamos, más compartimos y más conocemos de nuestros amigos jugones, poco a poco hemos ido forjando una linda amistad.
Tenemos temas interesantes de qué hablar. Resulta incluso que tenemos intereses en común que van más allá de los juegos de mesa. Y son personas con las que seguramente nunca hubiéramos hablado si no jugáramos con ellos y grabáramos el podcast. Ellos son con los que jugamos hasta las 4 de la mañana. Los que se emocionan al hablar de alguna mecánica. Quienes les gusta intentar estrategias nuevas en juegos conocidos. A los que les gusta probar juegos nuevos y quienes nos han compartido su conocimiento. Y, de alguna manera, son el tipo de personas con las que esperábamos compartir nuestro hobby.
Y no sólo ellos. Hemos hecho amistad con gente que empezó a ir a los eventos de juegos de mesa que La Matatena organiza. Son gente muy linda que nos ha apoyado y quienes comparten la emoción de probar un nuevo juego y explorarlo. Y convertirnos, de cierta manera, en parte de su experiencia también ha sido un deleite. Explorar y redescubrir juegos a través de ellos nos ha ayudado también a forjar una amistad única.
No me malinterpreten. Seguimos pasando ratos geniales con nuestros otros amigos. Incluso muchos están buscando jugar juegos con nosotros porque conforme pasan los años muchos empezamos a abrirnos a nuevas experiencias. Pero disfrutamos el rato que pasamos con ellos (aunque no juguemos). Pero con nuestros amigos de los juegos de mesa podemos compartir este interés y profundizar más.
¿De qué va esto? Bueno. Existe en inglés una frase que la gente a la que le gusta correr dice. It’s easier to make runners into friends, than friends into runners. Es más fácil hacer amigos de la gente con quien corres, que hacer que tus amigos se hagan corredores. Quizás acá también aplique. Es más fácil convertir a otros jugones en tus amigos que a tus amigos en jugones.
Así que si en algún momento se han sentido frustrados porque sus amistades no quieren jugar con ustedes, no se preocupen. Busquen gente a la que le gusta jugar y probablemente puedan hacer alguna amistad. ¿Cómo la busco? Vayan a tiendas especializadas, boardgame cafés o quizás acompáñenos en alguno de los eventos que organizamos, si están en Guadalajara, México.
El culto a lo nuevo ha puesto a nuestro hobby en el centro de atención de muchos medios. Es un fenómeno que hemos analizado antes. Esto normalmente se refiere a los jugadores que juegan un juego nuevo un par de veces y después van y no lo vuelven a jugar. Como nómadas salvajes buscando espejos o cosas brillantes. Y es normal; habiendo tanta oferta, tantas cosas que parecen buenas, uno entra a una tienda y ve todos los juegos y es fácil decir: Shut up and take my money!
Teniendo esto en cuenta en los últimos meses hemos intentado reducir el número de juegos que compramos y jugar más los juegos que tenemos en la colección.
Porque esto pasa en cualquier hobby. Vemos una minoría muy intensa que busca las novedades y consume mucho. La gente que compra varios juegos al mes aunque la mitad se queden en su colección durante meses sin ser jugados (y sí pasa). Pero la mayoría de la gente no consume así. La mayor parte del mercado compra un par de juegos de mesa al año y lo juegan muchas veces. Lo disfrutan y lo exploran. Esto si esos juegos son buenos y tienen dónde pararse.
Es por eso que después de un análisis hemos visto que los juegos que se pueden disfrutar más, a los que les puedes sacar jugo, son una gran inversión. Estos juegos tienen profundidad. Y quizás son los juegos que la mayoría de los diseñadores sueñan con hacer. Son los que en verdad hacen crecer el hobby porque apelan a un mercado más grande. Y muchos de estos títulos son los que hoy en día consideramos clásicos.
Pero ¿qué es lo que hace que un juego tenga profundidad? ¿cómo puedo medir la profundidad de un juego? ¿cómo se logra profundidad en un juego de mesa? Bueno, acá reunimos algunas características que creemos le dan profundidad a un juego. Un juego no necesita de todas ellas para ser profundo, pero ayuda tener algunas.
Alta variabilidad
Quizás una de las maneras más sencillas de agregar profundidad. variabilidad no necesariamente quiere decir aleatoriedad o azar (del cual hemoshabladoalgo), aunque a veces ayuda. Lo que esto significa es que el juego cambie de jugada en jugada y que la manera en que combinas las mecánicas cambie tu juego. Ahora, la variabilidad debe ser significativa.
Risk, por ejemplo, no lo logra. Tiene variabilidad dada por el azar de los dados. Tiene variabilidad por las posiciones iniciales de los jugadores. Pero no logra tener profundidad. Todos los juegos terminan siendo básicamente lo mismo.
¿Buenos ejemplos de alta variabilidad?
Dominion: Las 10 cartas de reino con las que empiezas el mercado cambian las estrategias que se pueden seguir.
Race for the Galaxy: Las cartas que tengas en mano determinan todo. Si quieres militar pero te salieron otro tipo de cartas tienes que reaccionar. Y hacerlo rápido. Hay tantas cartas distintas que cada juego es único.
7 Wonders: Un cambio tan «pequeño» como los tableros de maravillas pueden alterar completamente la estrategia a seguir.
¿Cómo determinar si la variabilidad logra profundidad? Para nosotros hay tres maneras obvias. Si esta variabilidad logra cambiar las decisiones de los jugadores. Si en un juego intentas hacer lo mismo y obtienes resultados distintos. Si esa variabilidad logra hacer que nuevas estrategias surjan. Cuando algo así pasa, la variabilidad logra profundidad.
Más jugadores
Dicen por ahí que el ser humano es nuestro más grande enemigo. Probablemente no se referían a juegos de mesa. Pero también aplica. Como especie somos creativos, tercos e impredecibles. Eso hace que los seres humanos sean grandes oponentes. De alguna manera, si tienes un juego que soporte muchos jugadores sin hacerlo tedioso, puedes agregar muchos factores interesantes y únicos.
Uno de los ejemplos más clásicos son los juegos de deducción social de los cuales hablamos la semana pasada. Werewolf y todos sus primos. Son juegos sencillos en los que los componentes normalmente no pasan de ser algunas simples cartas. Pero logran ser entretenidos porque dependen de quién juega, del humor que tengan y cualquier idea que la gente tenga en ese momento.
Podemos poner el ejemplo de un juego de subastas tan sencillo como Modern Art, Medici o Princes of Florence. Estos juegos son entretenidos a tres jugadores. Pero a cinco saber el valor real de una pieza se convierte en una tarea mucho más compleja. Eso e intentar medir estrategias y maquinaciones de tus oponentes. Cambiar el número de jugadores cambia la manera de jugar.
Y no nos malinterpreten. Nos encantan los juegos para dos personas. Pero algunas veces agregar jugadores funciona para dar profundidad.
Expansiones
Hay algo que es verdad. Muchas veces las expansiones son una manera de las editoriales de hacer más dinero o darle nueva vida a un juego. En algunos casos es justificable. Pero no siempre. Así que hay que saber distinguir.
Las mejores expansiones le dan una sacudida de vida a un juego. Cambian la manera de jugar manteniendo el núcleo y la idea central. Neuroshima Hex y el lanzamiento de nuevos ejércitos cada año logra hacerlo bien. Los juegos basados en escenarios también logran hacer esto dando nuevos escenarios. Betrayal at the House on the Hill lo logra agregando nuevos escenarios, por ejemplo. Y si sigue lanzando nuevas expansiones, seguramente muchos fanáticos seguirán jugando. Dixit y sus varios mazos de distintos artistas también lo logran
Las expansiones pueden añadir profundidad, aunque hay veces que no lo logran. O hay veces que las expansiones se lanzan para corregir errores de diseño (¿Viticulture?). Sera cual sea el caso, investiguen muy bien antes de conseguir una.
Estrategias distintas de victoria
Cuando un juego logra darle a los jugadores múltiples maneras de llegar a la victoria, esto agrega profundidad. Deben existir varias estrategias distintas que, junto con la variabilidad, hagan que un jugador pueda buscar ganar o entender el juego de maneras distintas.
Si volvemos al ejemplo de 7 Wonders puedes buscar ganar via poder militar, ciencia, edificios de victoria, algunas cartas de economía o por las cartas de Guild al final del juego. Cada una de estas necesita una base distinta que también debe quedar con tu maravilla para ganar eficiencia.
En Scythe puedes perder incluso si detonaste el final del juego. Quizás busques pelear todas las veces que puedas. Generar muchos bienes creando un motor económico eficiente. O tratar de ocupar la mayor cantidad de espacios en el mapa. Preocuparte o no por la popularidad. En fin, las estrategias pueden ser muchas y depender de tu facción y tu tablero de acciones.
Las estrategias múltiples en un juego logran darnos experiencias únicas. Nuevas maneras de dominar un juego. O simplemente distintas maneras de jugar dependiendo de nuestro humor. Y esto es un win en cuanto a profundidad.
Capas de complejidad
Quizás uno de los conceptos más difíciles de la lista. En lo general me gusta más la elegancia que la complejidad. Pero entiendo el gusto que puede haber en el poner elegancia encima de elegancia (aunque, a nuestra opinión, eso hace que se deje de ser elegante).
Ahora, no creo que esta complejidad deba convertirse en un problema de accesibilidad. Si la complejidad logra que la gente prefiera pasar y hacen complejo un juego sólo por ser complejo, no hay necesidad. Estas capas de complejidad deben lograr que el jugador se tenga que tomar su tiempo para experimentar y dominar un juego.
En Scythe, para retomar el ejemplo vemos que hay capas. Hay una capa de saber qué acción tomar en qué momento. Una capa de complejidad a la hora de entender las ventajas y desventajas de cómo pelear. Una capa de complejidad a la hora de explotar los poderes de las distintas facciones. El saber cuándo intentar terminar el juego. Esto aunado a las distintas estrategias que se pueden perseguir, logra añadir profundidad.
Los juegos de Reiner Knizia muchas veces logran esto. Tigris & Euphrates es un gran ejemplo. Equilibrar tus puntos, saber cuándo crear conflictos, cómo acomodar a tus líderes y cuándo moverlos. Administrar tus losetas para aprovecharlas a la hora de resolver conflictos. Un juego relativamente sencillo que tiene muchas capas de complejidad.
Contar historias
Algunos juegos son geniales por las historias que generan después. Amigos han hablado de cómo han logrado ganar uno de los escenarios de Gloomhaven gracias a una carta que salió en el último instante, en el momento preciso. Y se emocionan cuando cuentan esa historia.
Es algo que pasa también en los juegos de deducción social y que analizamos por acá. Un juego como Legends of Andor logra hacerlo de manera espectacular. Poniendo a los jugadores en una épica historia, pero dejando que sean ellos los que tomen las decisiones y los que logren apropiarse de ese momento.
Un juego de mesa que cuente historias debe poner unos cimientos fuertes para la misma. Pero también debe dejar que sean los jugadores quienes terminen siendo los autores que se apropien de la misma. Las historias son buenas cuando avanzan dependiendo de las decisiones de los jugadores. Es aburrido escuchar de cómo salió una carta en Pandemic, pero es interesante conocer la historia de cómo hicieron para resolverlo.
Juegos que ponen las bases para una gran historia harán que los jugadores sigan jugando y quieran volver a jugar. Estas historias generadas por los jugadores añaden profundidad a un juego.
Juegos con corazón
Quizás otro concepto difícil de poner por escrito. Se debe notar el trabajo en un juego. El empeño de los creadores, artistas y diseñadores gráficos que pusieron su trabajo en él.
Cuando tomas un juego que se nota que fue diseñado con cariño. Takenoko lo logra de manera extraordinaria. Logra crear emoción en la gente cuando sale a la mesa. Saben que el juego es único. Que sus creadores pusieron un esfuerzo. Que el juego es hermoso y bien cuidado.
Above and Below es otro de esos juegos con corazón. Te permite contar historias e ir intercalandolas. Y todo con mecánicas euro. Tus decisiones tienen repercusiones. Y se nota que es fruto de muchísimo trabajo de su autor, que además es ilustrador y diseñador gráfico. Y escribe las historias que le dan muchísimo sabor al juego.
Quizás un concepto muy abstracto pero que se nota y añade muchísimo a los juegos.
¿Qué cosas creen ustedes que añaden profundidad a los juegos de mesa? ¡Déjenlo en los comentarios!
Más de una vez he oído la crítica de que los blogs son un medio demasiado seco para los juegos de mesa. Seco en el sentido de que, siendo tan visuales, quizás se pierda algo en pasar opiniones al texto. Aún así, para mi los blogs han demostrado ser una gran herramienta de difusión del hobby. Y pueden ser muy, muy visuales. Pero eso no es el tema. Lo que queríamos hacer hoy en el blog era explorar esta parte visual del hobby y recomendarles a ustedes algunas de las mejores cuentas que pueden seguir en Instagram relacionadas con juegos de mesa.
Acá nos fuimos al otro extremo. Un medio completamente visual en el que el texto es secundario. ¿Qué tanto podemos apreciar de los juegos de mesa usando principalmente imágenes y muy poco texto? Pues, mucho. Para muestra, un botón. O bueno, siete botones. Acá les presentamos el Top 7 cuentas de Instagram de juegos de mesa. ¿Cuál es su favorita? Agréguenla a los comentarios para que todos la veamos.
I Slay the Dragon es un blog en inglés de juegos de mesa. Pero su cuenta de Instagram no tiene desperdicio. Sólo hace falta darle un vistazo a algunas de sus fotografías para darse cuenta del cariño y cuidado que ponen al hacerlas.
Otro interesante blog en inglés que logra grandes fotografías en su cuenta de Instagram. De hecho, todas las fotos de Daily Worker Placement son originales y las usan para ilustrar los artículos que hacen. Su estética es muy interesante porque explotan el arte propio de los juegos en su forma más utilitaria. Acá una foto del bellísimo Kahuna, del cual pronto tendremos una reseña.
Uno de los blogs de juegos famosos de habla hispana, Misut Meeple pone especial cuidado en la calidad de sus fotografías. En especial para sus artículos. Pero su cuenta de Instagram no se queda atrás, poniendo énfasis en lo que está jugando en ese momento. Vale la pena seguirlo porque la variedad de juegos que publica en su Instagram (y en el blog) es envidiable. La foto de acá es un detalle del Scythe, juego que reseñamos por acá.
Una de las pocas editoriales de juegos que cuida muchísimo su cuenta de Instagram es Tasty Minstrel Games. la calidad visual de sus juegos les ayuda mucho, pero la fotografía es estupenda. En realidad sacan a relucir el diseño gráfico y la ilustración de los juegos de una manera muy natural. Para muestra su foto de Scoville, juego que tenemos reseñado.
Del mismo creador del blog de For Chits And Giggles llega el Instagram Board Game Pics que es algo más «artística»; quizás no intenta retratar tanto los momentos de juego, sino que crea imágenes únicas con los componentes. Acá tenemos lo que hizo con el excelente Fuji Flush, un filler de Friedman Friese, creador de Power Grid.
Como su nombre bien lo dice, esta cuenta de Instagram se encarga de explorar los juegos de mesa como arte. En esa vena, intenta (y logra) crear bellas imágenes con los componentes de juego. Su selección es interesante y lo que logra hacer es muy bonito. Acá, por ejemplo, un detalle de los componentes de Codenames.
Quizás una de las cuentas de Instagram más profesionales que hemos encontrado acá. Se nota mucho por la manera en que juega con la iluminación en sus fotos. De hecho, me atrevería a decir que de las cuentas e Instagram que tenemos en la lista, es de las que toma fotografías más profesionales, sin restar mérito a las demás. Acá, por ejemplo, un Patchwork a medio juego.
Por último, los queremos invitar a que le den un vistazo a nuestro Instagram. Nos pueden encontrar como @lamatatena.GDL. Ahí nos pueden seguir, ver lo que estamos jugando y compartirnos sus fotografías de juegos de mesa. ¿Cuál es su cuenta de Instagram de juegos de mesa favorita?