Anunciados los Dice Tower Awards 2017

dice tower awards 2017

Como cada año, The Dice Tower ha anunciado los juegos nominados a los Dice Tower Awards 2017. Para quien no lo sepa, The Dice Tower es una de las redes de medios anglosajones relacionados con juegos de mesa más importantes del mundo. Entre las actividades que organizan hay convenciones de juegos de mesa, cruceros relacionados con el hobby y muchas cosas más.

Pero lo más importante siempre han sido sus reseñas en forma de videos y podcasts. Son el gran volumen y experiencia los que les han dado su merecida reputación. Es por eso que sus premios son reconocidos entre el mercado y los consumidores anglosajones.

Las categorías en los que se presentan son varias y se toman en cuenta todos los juegos lanzados en el transcurso del año anterior. Acá en La Matatena hacemos una selección de las selecciones que más nos han llamado la atención. También hemos resaltado aquellos que consideramos creemos serán los ganadores. Y sentimos que el gran ganador de los Dice Tower Awards 2017 será Gloomhaven. ¿Quiénes crees tú que serán los ganadores en cada categoría?

Juego Más Innovador:

  • Gloomhaven
  • Charterstone
  • The 7th Continent
  • Fog of Love
  • DropMix

Mejor Juego de dos Jugadores:

  • Santorini
  • Fog of Love
  • Codenames Duet
  • Caverna: Cave vs Cave
  • The Fox in the Forest

Mejor Implementación del Tema:

  • This War of Mine: The Board Game
  • Ex Libris
  • Spirit Island
  • Near and Far
  • Photosynthesis

Mejor Juego de Estrategia:

  • Anachrony
  • Spirit Island
  • Near and Far
  • Gloomhaven
  • Dinosaur Island

Mejor Party Game:

  • Magic Maze
  • Word Slam
  • Werewords
  • Meeple Circus
  • Rhino Hero: Super Battle

Mejor Juego Familiar:

  • Azul
  • Bärenpark
  • Century: Spice Road
  • Downforce
  • Sagrada

Mejor Juego del Año:

  • The 7th Continent
  • Century: Spice Road
  • Charterstone
  • Dinosaur Island
  • Gloomhaven
  • Near and Far
  • Pandemic Legacy: Season 2
  • Sagrada
  • Spirit Island
  • Azul

Además de estas categorías, ellos anuncian los nominados en todas las categorías en su página oficial. Muchos juegos nuevos han sido lanzados el año 2017. Y esta selección lo refleja. ¿Cuál es su favorito?

La magia de los juegos de mesa

Magia en los juegos de mesa

Desde hace tiempo en La Matatena hemos tenido oportunidad de dar pláticas en distintos foros, hablando principalmente de los juegos de mesa y cómo encajan en un mundo digital. La verdad es que hay un cierto sentimiento que uno obtiene al jugar un juego de mesa bien diseñado que los videojuegos no han podido replicar. Una experiencia de descubrimiento casi infantil al darnos cuenta de cómo funcionan las cosas. Una experiencia que otorga cierta magia a los juegos de mesa.

Los videojuegos logran hacer cosas únicas en cuanto a la manera en que crean mundos, diseñan interfaces, personajes e incluso en la manera en que van desarrollando narrativas. Pero es distinta la manera en la que logran demostrar la habilidad de quien los diseña. Los juegos de mesa son un medio extremadamente limitado: lo que ves es lo que hay, nada más. No hay complejas fórmulas por debajo de ellos que logran hacer que un motor físico sea perfecto, no hay algoritmos que permitan lograr mejores texturas, no hay manera de hacer trampa o encontrar cheats.

Toledo

Ver un buen juego de mesa trabajar es como ver trabajar un reloj mecánico: es fascinante por si solo. Y no digo que un reloj digital no pueda ser interesante o que la tecnología detrás del mismo no sea un acto de maestría. Pero en ese sentido, el juego de mesa se puede llegar a sentir más cercano; más auténtico.

Los juegos de mesa son objetos físicos, esto es lo que hace que un juego de mesa se comporte así. Es no una cuestión de elección, es una necesidad. Toda la información se debe poder presentar de manera fácil. Aquí está una de las más grandes diferencias y similitudes con respecto a los juegos de video. Una buena interfaz de usuario debe ser intuitiva y dar información de manera concisa. En un juego de mesa todos los elementos que no son decorativos forman parte de la interfaz de usuario y se deben aplicar los mismos conceptos que un buen diseñador de experiencia de usuario seguiría. Esta interfaz tiene que ser lo suficientemente buena como para que los jugadores puedan seguir las reglas del juego sólo basados en ella, el juego no puede hacer esto por ellos. Y los videojuegos no tienen esta restricción.

Cualquier sorpresa que un juego de mesa nos quiera dar debe estar escondida detrás de la estructura del mismo juego. Ese momento en el que dices «¡no había pensado que podría haber hecho algo así», debe estar planeado desde antes.

Magia, cartón y madera

Como dije antes, los videojuegos demuestran la maestría de quienes lo hacen de una manera distinta, menos transparente. Es algo que los jugadores no logran ver. Las ecuaciones diferenciales que se tienen que hacer para que la física de un juego sea realista o la manera en que algunos juegos de video lograron luchar contra los problemas de memoria RAM de las plataformas del memento son importantes. Pero son cosas que el usuario no ve o que, en general, no le importan. Lo único que hacemos es ver la magia de todo el trabajo de los desarrolladores en la pantalla. Por otro lado, en los juegos de mesa, nosotros somos los que llevamos la magia a cabo. EL cartón, los dados, la madera ayudan a que el jugador le de importancia a lo que está haciendo.

Ejemplos de este proceso hay varios. Uno de ellos (que está de moda) es Scythe y sus tableros personales. Conforme obtienes más trabajadores, los costes por producir bienes aumentan. Pero en lugar de tener que calcular el costo o verlo en alguna tabla, simplemente ves los íconos revelados cuando tomaste al trabajador de tu tablero personal. No hay nada que tengas que hacer más que tomar al trabajador y colocarlo en el tablero, pero aún así, la acción tiene más sutilezas.

Otros ejemplos llevan esta idea a niveles inesperados. Quizás el más conocido de todos ellos sea Tzolk’in que usa engranes de verdad en el tablero para poder jugarlo. Esto le da niveles mecánicos que van más allá de la simple lógica usada en algunos juegos.

Son los juegos que logran esconder secretos en su diseño y usabilidad los que hacen que te sientas sorprendido cuando lo descubres.

Quizás esta es una de las razones por la que los jugadores a veces tenemos una obsesión por los juegos nuevos. Sólo unas cuántas veces te puedes sorprender de lo inteligente del diseño de un juego de mesa. Después de unas cuantas jugadas, es «sólo una mecánica más». Quizás nuestra obsesión por conocer más juegos es debido a que queremos sentir esta sensación de descubrimiento varias veces y no sólo consumismo posmoderno. Porque jugar juegos es maravilloso, pero descubrir la magia de cada uno de ellos es una experiencia en si misma.

5 consejos para tener un grupo de juegos

Si ustedes son adultos responsables, probablemente han visto que su colección de juegos de mesa se mantiene creciendo, pero hay dos cosas que parece siempre hay menos: tiempo y personas con quien jugar. No les podemos ayudar mucho con la primera, pero para la segunda hay una solución: grupos de juego.

No es fácil comenzar o mantener un grupo de juegos. Hay muchas cosas que debemos considerar para hacerlo. Es por eso que en La Matatena les damos cinco consejos para tener un grupo de juegos y que –por fin– tengas alguien con quien jugar todos los juegos que no han visto mesa.

1. Visita tiendas y board game cafes

Lo primero que debes hacer si quieres tener un grupo de juegos es conocer gente que quiera jugar. Es mucho más fácil unirte a un grupo o club que ya existe que empezar algo desde cero en tu área.

Buscar en Internet –principalmente en grupos de Facebook de tu país– es un gran punto de partida. Esto te dará una idea de dónde se reúne la gente que juega juegos de mesa en tu región. Busca en Meetup y quizás encuentres uno o más meetups dedicados a jugar juegos de mesa.

Si conoces a la comunidad y empiezas a juntarte con ellos será más fácil unirte a un grupo o empezar el tuyo. Recuerda que por lo general los jugadores somos gente que nos gusta abrirles las puertas a los demás.

2. Empieza a evangelizar con tus amigos

¿Quizás no eres una persona para la que sea fácil salir a hacer amigos nuevos? Bien, no hay problema. Puedes intentar empezar un grupo de juego con gente que ya conoces. En general esto es más trabajo, pero normalmente puede funcionar. Además que te da otro pretexto para verte con gente que ya conoces.

Empecemos un paso a la vez. Una buena idea es aprender y tener a la mano un juego gateway que te sientas cómodo enseñando. No tiene que ser nada muy complejo. Algo que sea rápido es ideal. Sobre todo si tus amigos no están acostumbrados a jugar juegos de mesa.

Si en alguna reunión (que no sea necesariamente una noche o día de juegos) logras hacer que alguien juegue y hay personas que muestran interés, es un buen primer paso. Busca a esas personas e intenta presentarle nuevos juegos de mesa que sean más complejos. Una buena idea es enviarles nuestro quiz acerca de con qué juego de mesa deberían empezar.

3. Invita gente con la que en realidad quieras jugar

Todos tenemos gustos distintos. Esto es una de las cosas que son más importantes a la hora de formar un juego de mesa. Ve qué tipos de juegos juegan las personas con las que quieran jugar y asegúrate que sus gustos se complementan o son compatibles.

Si a ti te gustan los euros duros y a la otra persona los juegos estilo americano, quizás no tengan mucho en común que puedan jugar. Aunque tampoco es la mejor idea encontrar a alguien con tus mismos gustos, porque conocer gente con gustos distintos te puede llevar a conocer mucho más del mundo de los juegos de mesa.

Quizás invitar gente a jugar un juego en específico y ver si es una de los tipos de jugadores con los que te encantaría jugar es un buen comienzo. Ve si son compatibles y si en general el grupo funciona. De ser así, felicidades, encontraste un nuevo miembro para tu grupo.

4. Mantenlo pequeño (o no)

He visto que esto le pasa a muchos grupos de juegos. La gente comienza a invitar a todas las personas que se les ocurren y de buenas a primeras se encuentran con una reunión de más de 20 personas. Y peor aún, todos quieren jugar juntos.

Para mi, si pienso tener un grupo de juego que se reúna en una casa, prefiero mantenerlo pequeño. 4 o 5 personas se me hace un número apropiado, ya que la mayoría de los juegos de mesa tienen ese como su límite de jugadores.

Si buscas hacer tus reuniones en un lugar público, más personas te pueden dar mucha flexibilidad. Puedes jugar juegos para muchas personas o para pocas personas. Además de que normalmente eso te dará una mayor cantidad de juegos de dónde escoger. Pero de otra manera, mantén las cosas pequeñas.

5. Se regular

Si vas a juntarte a jugar los martes de cada semana, hazlo los martes de cada semana. Si piensas hacerlo cada dos semanas, hazlo cada dos semanas. O si es una vez al mes, hazlo una vez al mes. Lo que es cierto es que si quieres tener un grupo de juego debes tener reuniones regulares.

Cuando reuniones empiezan a fallar, el grupo pierde su inercia, por llamarlo de alguna manera. Lo que buscas es que jugar se convierta en una costumbre para sus asistentes sin que se haga una obligación.


¿Cómo has logrado crear o mantener un grupo de juego? ¿Qué consejos le darías a alguien que quisiera hacer el suyo? Recuerda dejar comentario y decirnos si hay algo que te funcionó.

5 tips para jugar juegos de mesa en público

jugar en público

Les voy a ser sincero. Normalmente jugar juegos de mesa en público no es mi primera opción. Pero hay veces que quieres salir del espacio en el que estás acostumbrado y disfrutar de un juego de mesa en otro lugar. La verdad es que no suelo hacer esto con mucha gente, pero lo he hecho varias veces. Jugar juegos de mesa en público puede ser una muy buena experiencia. Pero también es necesario considerar algunas cosas si es que lo quieres hacer.

Es por eso que en La Matatena les traemos algunos consejos para cuando quieren jugar en público. Algunas son cosas bastante lógicas, pero no está de más mencionarlas. ¿Qué consejos le darías tú a alguien que quiere jugar juegos de mesa en público?

1. Selecciona un juego adecuado

Esto es más lógica que cualquier cosa. Si vas a jugar en una biblioteca, por ejemplo, procura no escoger un juego en el que normalmente se haga mucho ruido. Lo mismo va si vas a jugar en un café muy tranquilo. Trata que el juego se acople a la atmósfera general del lugar.

Otra cosa es que si vas a jugar en un lugar en el que naturalmente hay mucho ruido, no juegues algo que requiera mucha conversación o vas a acabar sin voz.

Si la superficie de juego es limitada no traigas grandes juegos come-mesa. Esto no sólo porque va a hacer muy incómodo el jugar; también puede hacer que todo sea más propenso a accidentes. Y créanme, es difícil sacar el olor a cerveza de las cartas de Bang! , o volver a enderezar las piezas de Carcassonne si es que alguien les echa un café encima.

Siempre piensa en las peores condiciones en las que podrías jugar y piensa si ese juego es adecuado para la ocasión. ¿Es probable que haya mucha gente? No lleves un juego con muchas piezas. ¿Hay poco espacio? Lleva un juego pequeño. ¿No hay buena iluminación? Lleva algo que se pueda distinguir rápido y no necesite de andar leyendo.

Lo que nos lleva a…

2. Escoge un lugar adecuado

Quizás uno de los consejos más obvios pero que no hay que pasar por alto. ¿De qué va a depender esta decisión? De lo que esperes hacer.

Si vas a jugar en un lugar cerrado, busca un espacio que tenga sillas cómodas y mesas de buen tamaño (esto depende del juego). Una atmósfera agradable y música no muy alta ayudan mucho. Algún café podría funcionar, pero pubs o bares son buenos espacios (toma en cuenta iluminación). Toma en cuenta que la mesa que escojas no sólo tendrá tu juego, sino cualquier bebida o comida que decidas pedir. Algunas bibliotecas pueden también prestar sus espacios para jugar y son lugares ideales.

Al jugar al aire libre tendrás otras consideraciones. Buscar parques que tengan mesas de ajedrez o sillas y mesas de picnic es una buena opción. Procura que sea un lugar seguro en el que no te vayas a encontrar con visitantes no deseados. Un lugar que no sea tan abierto para que no haya tanto aire es ideal también, aunque en general no recomiendo juegos de cartas para jugar al aire libre. Juegos con piezas de madera o piezas más solidas funcionan bien.

 

Jugar en público

3. Una buena hora hace la diferencia

Los restaurantes y cafés, sobre todo, son lugares que hacen dinero con la rotación de mesas. Es decir, a ellos no les conviene que alguien se quede muchas horas en una mesa sin consumir tanto, si es que otras personas van a consumir lo mismo en la mitad de tiempo. De alguna manera ellos intentarán crear esta rotación, ya sea haciendo preguntas como «¿Algo más que se les ofrezca?» que son claros indicadores de que hay gente esperando o de que preferirían que las mesas rotaran.

Escoge una hora en la que al personal del café no le importe que te quedes bastante tiempo. Una hora floja como a mitad de la tarde es ideal. Y aún así, intenta que si vas a estar jugando no dures más de 90-120 minutos. Además, si es un lugar que tiene eventos periódicos, tómalo a consideración. No quieres estar jugando cuando va a haber una presentación de música en vivo.

Si vas a lugares públicos, selecciona una hora que te permita disfrutar de ellos de manera adecuada.

4. Ser buenos clientes

Esto va de la mano con el punto anterior. Si vas a ir a un lugar, asegúrate de consumir sus productos. Mantén tus bebidas o comida a la vista para que se note que estás consumiendo. Intenta no quedarte tiempo de más, pero si las cosas se alargan asegúrate de consumir algo por lo menos cada hora.

Dejar propina y no ensuciar mucho son puntos extra. También el comportarse de acuerdo al lugar (como mencionamos en los puntos 1 y 2). Si no cuentas con fondos suficientes para consumir en un lugar o dejar propina (una buena propina depende del país en el que nos leas), mejor explora otras opciones como ir al parque o a otro lugar público como una biblioteca.

5. Sean embajadores de los juegos de mesa

Siempre que juegues en público la gente va a voltearte a ver. Algunos serán lo suficientemente curiosos como para preguntar qué estás haciendo; aunque la mayoría serán más tímidos y no lo harán. Para ahorrarles el problema, puedes poner la caja o la tapa de la caja del juego en un lugar visible para todos. Te aseguro que ellos buscarán en su celular para saber de qué se trata.

Pero si alguien se acerca a preguntar qué está pasando, se agradable y explícale un poco. Vamos, no se trata de venderles el juego, sólo explicar a grandes rasgos de qué va. Pero no hagas que esa explicación suene como un discurso de venta. No se trata de venderles un juego, pero si ese es el caso, les puedes mandar una dirección web o una tienda para que aprendan más (puedes mandarlos a este artículo de La Matatena o por acá, para ayudarlos a seleccionar juego para empezar).


Recuerda que además de lo que mencionamos aquí, siempre puedes ir a tu board game cafe o tienda de juegos más cercana y ellos seguramente tendrán espacio para jugar o probar juegos. Es también una excelente opción entonces ir a lugares especializados.

¿Qué consejos le darías tú a alguien que quiere jugar en público?

Las 8 fases del fanático de los juegos de mesa

Fases del jugón

Entrar a cualquier hobby es un proceso de aprendizaje. Un proceso que nos permite conocer mejor aquello que nos apasiona, pero también conocer más acerca de nosotros mismos. En La Matatena hemos visto a varios de nuestros conocidos que han sido picados por el bicho de los juegos de mesa. Y hemos visto su evolución muy de cerca y las han bautizado en Reddit como las 8 fases del fanático de los juegos de mesa.

El camino en convertirse en un jugón es una experiencia que se vive sólo una vez. Desde ese momento en el que haces un descubrimiento hasta que encuentras tu estilo único hay un gran margen. Y si algo es cierto es que nunca terminas de aprender y evolucionar. Conforme el hobby crece, cada vez más y más personas hacen este hermoso camino. ¿En qué parte vas tú?

1. Ignorancia

No sabes nada de nada. Vives en una hermosa ignorancia de los juegos de mesa modernos. Has jugado Monopoly, Clue y otros. Lotería o el Juego de Oca. ¿Juegos de mesa modernos? ¿Qué es eso?

De hecho si eres de ese grupo, felicidades. No sé cómo has hecho para llegar al blog. Pero tienes un camino genial por delante. Deberías leer nuestra introducción a los juegos de mesa modernos para gente que no juega.

La mayoría de la gente se queda en esta etapa casi toda su vida. A menos de que alguien o algo hagan que abran los ojos.

2. Descubrimiento

Acabas de descubrir que existen los juegos de mesa modernos. Quizás un amigo te los mostró o viste a alguien jugando y te ganó la curiosidad. Al final terminaste jugando algo.

Te agrada la idea de los juegos de mesa, te acabas de dar cuenta que hay miles de juegos. Y muchas personas dispuestas a jugar. Quizás entraste a alguna página de Facebook o comunidad a ver quién estaba ahí. Viste que existe BoardGameGeek y blogs como La Matatena.

Empezaste a ver canales de Youtube. Analisis Parálisis, La Mazmorra de Pacheco, Ketty, Unna Unna, DeMesa y algunos otros en español. Y muchísimo contenido más en inglés: Rahdo, Dice Tower, Drive Through Reviews o Watch It Played. Debido a la gran cantidad de juegos de mesa has comenzado a buscar en Google listas con los mejores (¿Top 7 Roles Ocultos? ¿Lo mejor del 2017? ¿Juegos abstractos? ¿Solitario? ¿En pareja?). Empiezas a ver que hay distintos tipos de juegos de mesa.

3. Novato

A través de la experiencia o lectura te has dado cuenta que hay distintos estilos de juegos. Has encontrado términos como eurogamesameritrash y aunque son ideas algo complejas parece ser que es una división que ves claramente.

Has investigado lo suficiente acerca de juegos de mesa para tener una idea básica de lo que crees te podría gustar jugar. Empiezas a comprar juegos con mucha cautela (¡son bastante caros!), basándote en varias reseñas y videos. Te das cuenta que hay varios juegos que se pueden jugar en solitario y son bastante entretenidos.

Piensas que «no eres tanto de etiquetas», lo que te gusta es jugar y ya. ¿Por qué hacer separaciones?

4. Locura

Inicialmente te convenciste que ibas a probar uno o dos juegos de mesa. De alguna manera, terminaste gastando bastante dinero en juegos de mesa y has terminado por aceptar que los juegos de mesa son tu nuevo hobby.

Gastas parte de tu sueldo en compras por impulso o en Kickstarters porque todos dicen que «serán una joya». Ves religiosamente un canal de YouTube para no perderte de nada. Has decidido encontrar gente con gustos parecidos para jugar de vez en cuando.

Empiezas a buscar ofertas de juegos de mesa y estás apoyando más proyectos de crowdfunding de los que deberías. ¿De qué manera saber que seguro estás en la locura? Empiezas a desear que para tu cumpleaños la gente te regale juegos de mesa. Incluso tienes una wishlist por ahí.

5. Perdido en el hobby

Los jugadores que están perdidos en el hobby rara vez suelen jugar un juego más de una vez porque tienen muchos o simplemente porque quieren jugar muchos más. Les gustaría jugar un juego Legacy (y algunos lo logran), pero tantas sesiones de juego pudiendo haber jugado otras cosas distintas parecen un desperdicio. Sobre todo habiendo tantos juegos por jugar.

Escoger qué juego vas a sacar a la mesa se convierte en su propio metajuego.

Pasas horas en la BSK o en BGG, tanto que podría ser considerado un trabajo de medio tiempo en si mismo. Has empezado a pensar en ir a alguna convención o evento grande y quieres ir a Spiel en Alemania o a GEN Con para ver de qué se trata.

6. «Reality Check»

Aquí suceden una de dos cosas: te empiezas a dar cuenta de tu realidad o empiezas a gastar tanto que hace mella en tu economía. De cualquier manera, te estás dando cuenta que es difícil encontrar tiempo para jugar juegos nuevos con la misma velocidad con los que los compras.

Ya te diste cuenta que los juegos de mesa no son Pokémon: no hay que atraparlos todos. Empiezas a disfrutar ciertos tipos de juegos por encima de otros y te das cuenta de cuáles son. Tus compras ya no son tan impulsivas; aunque sabes que no tienes tanto tiempo para jugar, te aseguras de tener por lo menos dos sesiones al mes. ¿El síntoma inequívoco de que estás aquí? Tienes un mueble «para los juegos».

Has empezado a consumir contenido más especializado; ver canales de YouTube, blogs o incluso podcast (como el buen Mariachi Meeple), y cada vez quieres consumir más.

7. Aceptación

Ya aceptaste que vas a ser un jugador de por vida y estás en paz con esa decisión. Tu familia lo sabe y probablemente jueguen contigo. Tus amigos saben que te gustan los juegos de mesa y tienes grupos de juego geniales.

Has pensado en asignarle una parte de tu casa o incluso un cuarto a tu hobby. Por primera vez has empezado a quitar juegos de tu colección. Quizás los vendiste o regalaste porque ya no tienes tanto espacio para tenerlos todos.

Ya interiorizaste la idea de que no puedes jugar todos los juegos y quizás tienes algunos favoritos que juegas mucho, pero de vez en cuando sale alguna novedad que te llama la atención. Aún así, sabes muy bien si un juego tiene cabida en tu ludoteca o no.

8. Gurú

La última de estas fases. Has jugado cientos de juegos distintos, probablemente más de 500. Eres miembro de varios grupos de juego y te has dado cuenta que grupos distintos tienen distintas mecánicas y dinámicas únicas.

Sabes qué tipo de juegos disfrutas y reconoces las mecánicas específicas que no te gustan en un juego. No andas evangelizando a la gente activamente, pero si alguien te pregunta, eres un gran embajador del los juegos de mesa y no un esnob clásico de cualquier pasatiempo.

Tu amplio conocimiento te permite discutir civilizadamente y con claridad acerca de los juegos de mesa; además de que puedes hacer predicciones de si algún juego será bueno o no con relativa certeza. Para agregar un nuevo juego a tu ludotecta, es necesario que pase un escrutinio severo y una prueba de fuego. No cualquier juego entra porque tienes una selección de juegos que te ha costado destilar, pero que se ajusta a tus gustos a la perfección.


El camino a convertirte en un «iluminado» de los juegos de mesa está lleno de experiencias. Sin importar si apenas comienzas o si eres uno de esos machotes lúdicos, los juegos de mesa son una experiencia que puede llegar a cambiar tu vida. Platíquenos, ¿en qué fase se encuentran ustedes? ¿qué fase agregarían? ¿a dónde quieren llegar en el hobby?

Casual, core y hardcore: ¿distinciónes entre jugadores?

Distincion

Hoy me tocó leer una entrada muy interesante —y algo malinterpretada por algunos— en el blog de The Black Meeple hablando de los «machotes  lúdicos». La entrada hacía referencia a aquellos jugadores «más experimentados» que tienden a menospreciar los juegos fillers o incluso aquellos más familiares. Un fenómeno que nosotros también abordamos desde nuestra perspectiva en nuestro artículo de Esnobs, elitismo y malas actitudes. En él abordamos esto como una manera en la que puedes arruinar experiencias a otras personas. Pero en el fondo, se trata de otra cosa que hacer distinción entre grupos de jugadores.

Más allá de la discusión de si «se trata de gustos» o no, hay varias cosas que vale la pena abordar. Primero, no está mal hacer diferencias. Nosotros lo hacemos todo el tiempo. Desde que escogemos qué vamos a desayunar o con quién vamos a salir o con quién jugamos. Lo hacemos cuando decidimos jugar un juego por encima del otro. Y es algo que la industria también hace.

Paths of Glory

La industria

En la industria de los videojuegos a surgido una clasificación que de alguna manera también encaja a la perfección con los juegos de mesa. Se trata de hablar de jugadores casuales, core (semi-duros) y hardcore (o «duros»). La industria hace estas distinciones por cuestiones más que nada de mercado y publicidad. Pero nosotros propiciamos estas distinciones entre jugadores para también sentirnos parte de un grupo. ¿Es esto malo? No. Pero puede ser tóxico si juzgamos a los demás o los menospreciamos por sus gustos «menos sofisticados».

En general, hay varias maneras de separar estas categorías. En el caso de la industria, la manera en que los distribuidores y los vendedores los clasifican es sencilla. Un jugador casual tiene 3 a 5 juegos. El considerado jugador core tiene más juegos, sin llegar a más de 10, conoce . Los jugadopres hardcore posee más de 10 juegos.

Esta manera es sencilla y simple. Se basa en hábitos de consumo. Pero para la industria representa algo importante. ¿Por qué? Porque la venta a jugadores casuales representa casi un 50% de las ganancias, como menciona Michel Mindres fundador de Tasty Minstrel Games. Aún así el mercado para jugadores hardcore, aunque es más de nicho, representa una oportunidad interesante para los actores en la industria.

La división según los jugones

¿Cómo hacemos los jugadores —normalmente— esa división? A grandes rasgos. Un jugador casual juega fillers y familiares. Un jugador core juega euros medios o algo de ameritrash, algunos juegos híbridos. Un jugador hardcore disfruta de los euros duros, portugames o los wargames.

Esta es sólo una manera. Hay otras cosas que entrar en juego al intentar hacer este tipo de clasificaciones: precio de los juegos comprados, requisitos en nivel de habilidad o experiencia, complejidad de las mecánicas, producción de un juego y duración de los mismos Juegos más baratos, más cortos y «menos complejos» (un concepto que valdría la pena revisar) son considerados «para jugadores casuales». Por otro lado, los juegos pesados, con más reglas y más largos son considerados «para jugadores serios» (core, hardcorejugones dirían los amigos españoles).

Distinciones

La falta de respeto o crítica de los juegos y los jugadores casuales por parte de la comunidad más «hardcore» se puede observar desde que se acepta el uso común de estas etiquetas. Los jugadores hardcore normalmente encuentran los juegos casuales demasiado simples y algo «que no pueden disfrutar». Incluso he escuchado gente decir que los fillers no son «verdaderos juegos» —lo que sea que eso quiera decir. Es por esta razón que muchos de los jugadores hardocre encuentran inapropiado o incluso ofensivo que los jugadores casuales intenten definirse con la misma etiqueta que ellos, los «verdaderos» jugones, tanto trabajo les ha costado.

Sucede a veces que esos que se identifican como «jugones»—aquellos hardcore con ludotecas de cientos de juegos— sienten que los jugadores casuales tuvieron que pasar una barrera tan pequeña para convertirse en jugones que no se han ganado el derecho de llamarse así. Olvidan que ellos también empezaron en algún punto.

No Thanks!

 

De hecho, podríamos decir que este «conflicto» se debe a un malentendido. Sólo porque el categórico casualhardcore parezcan mutuamente excluyentes, no quiere decir que lo sean. Hay juegos que tienen simpleza en las reglas y mucha profundidad (Concordia me viene a la mente, pero muchos juegos de Reiner Knizia también) y otros que aunque puedan complejos en reglas encierran bella simplicidad en su estrategia. Y no por eso son buenos o malos.

Pero también funciona de la otra manera. No porque un jugador disfrute de los juegos de mesa más pesados y quiera jugar Food Chain Magnate, Mage Knight y luego un par de horas de Kanban quiere decir que necesariamente sea un esnob que no vaya a jugar un Dixit contigo o que no se vaya a sentar a jugar un Ticket to Ride y lo vaya a disfrutar. O que un wargamer no pueda entender la belleza que encierra un filler.

Entender los juegos de mesa como una gran familia que se complementa es una manera sencilla de ver más allá de estas divisiones. Como jugón hardcore, el ver y apreciar las bellezas que pueden encerrar juegos simples puede ser también encantador. Y como un jugador más casual, el experimentar un juego más pesado puede ser una aventura que te lleve a lugares inesperados. Hay un lugar para cada uno de estos juegos; esta visión holística y complementaria permite ir un paso más allá.

Estas etiquetas muchas veces ayudan a facilitar la plática y la discusión entre jugadores casuales y jugones  o incluso con personas que no han jugado nunca. Pero la división entre casual y hardcore no nos dice nada acerca de la calidad de un juego o de un jugador. También es importante notar que tampoco el jugador y el juego pueden ser vistos como algo que no esté asociado. El juego sólo es un juego cuando alguien lo está jugando. Y es por eso que existen distintas maneras de abordar esta actividad lúdica, dependiendo del momento y las personas que juegan.

Juegos de mesa: inteligencia y espíritu lúdico

Inteligencia

Hablemos de la inteligencia. De esa mítica capacidad de pensamiento coherente que encontramos en animales, computadoras y algunas veces hasta en humanos. Después de escuchar uno de mis podcast favoritos, Perfect Information,  pensé que sería importante ahondar un poquito en este tema de una manera distinta.

Inteligencia y juegos de mesa

GWT, haciendo algo con tu inteligencia

Creo que es fácil —y sin polémica— afirmar que los juegos de mesa se tratan de inteligencia. Esto en el sentido que jugar juegos de mesa nos permite usar nuestra inteligencia, tal como salir a correr nos permite hacer uso de nuestra fuerza y capacidad física.

La inteligencia es una de nuestras habilidades más usadas cuando jugamos. Las decisiones que tomamos están —generalmente— relacionadas con nuestra comprensión del estado del juego en nuestro turno y qué tan capaces somos de evaluar las opciones que el juego nos da en un momento dado.

Una de las razones por las cuales nos gustan tanto los juegos de mesa es porque nos permiten hacer uso de nuestros músculos mentales. Con ellos podemos ejercitar esas partes del cerebro que quizás no usemos en nuestra vida diaria (como nuestra capacidad de administrar recursos para una rica familia  o construir un imperio energético).

Aún así, a veces pienso que los juegos no son necesariamente un escape. Son también una manera satisfactoria de ejercitarte. Así como los sudoku son un entrenamiento para aprender a contar hasta 9. O como Scythe te enseña a amenazar a tus enemigos y sólo atacar si es necesario.

Aquí está entonces la pregunta ¿en realidad los juegos de mesa se tratan de inteligencia? ¿o es algo que sólo nos acostumbramos más a usar conforme más juegos jugamos?

Esto podría explicar el atractivo que los juegos de mesa tienen para muchas personas. En específico, todos aquellos a los cuales les gustaría usar su mente para lograr algo pero no tienen una manera fácil de satisfacer ese deseo en su día a día. Los juegos de mesa pueden ser un sustituto para ocupar el intelecto a falta de una mejor alternativa.

Es posible que la gente a la cual le gusta ejercer su pensamiento lógico —a falta de un mejor término— pueda encontrar que los juegos de mesa les ayudan a llenar ese nicho. Es fácil. Sólo hace falta poner un juego a la mesa, nuevo o viejo, y poner en aprietos a nuestro cerebro sólo por el gusto de hacerlo.

Competencia intelectual

Chessboxing

Todo eso es genial. Y está relacionado sólo de manera tangencial a lo que quiero ahondar el día de hoy.

Me interesa más hablar de cuando los juegos de mesa dejan de ser una manera divertida de usar nuestra inteligencia y se reduce a una competencia entre dos intelectos. De esas veces que el reto que los juegos ponen frente a nosotros se convierte en un intento de afirmar nuestra «superioridad intelectual». Cuando el juego no es una celebración de espíritu lúdico sino un esfuerzo por buscar reconocimiento de lo inteligentes que somos.

Los juegos de mesa —más específicamente los juegos de estrategia de cierto tamaño y profundidad— se tratan de inteligenicia. Y por extensión y conforme pasa el tiempo, logran hacer que los jugadores sólo se preocupen por eso. Entre más intrincados y complejos sean estos juegos, más exigen de los jugadores. Mientras más grande es la carga cognitiva que ponen en su mente para jugar competitivamente, más es la satisfacción a la hora de tener éxito.

Pero esto se puede convertir rápidamente en algo que me recuerda ese raro sentimiento que mucha gente tiene cuando aguanta comer comida muy picante. El sentirse más «fuerte» que alguien por poder comer la salsa más picosa sin siquiera hacer una mueca. Darle una mordida al habanero diciendo que «ni pica». Quizás un ejemplo muy mexicano de una manera en que hacemos gala de nuestra resistencia al picante y al dolor.

En juegos esto se traduce en tratar de demostrar lo inteligentes que somos. Dejando a un lado la diversión, el sentido de descubrimiento, el gozo de participar, la sorpresa — sólo enfocarse en demostrar tu habilidad analítica, la capacidad de evaluar probabilidades y maniobrar las limitantes que nos pone un juego para llegar a un objetivo: la victoria.

Quizás es por eso que cuando hablamos de estos juegos más «intelectuales», la suerte y el azar —¿recuerdan la serie de artículos en tres partes que hicimos al respecto?— se ven como algo que sólo «diluye» la esencia de jugar. O, en otras palabras, que un juego con menos azar es considerado puro y más refinado mientras que un juego que aprovecha generadores de aleatoriedad como dados o mazos de cartas es considerado «menos serio» que sus hermanos «determinísticos».

Quitando eventos impredecibles del motor de mecánicas del juego y haciendo que las decisiones de los jugadores sean casi la única (o a veces la única) variable, pasamos el juego de la mesa, directamente a la mente de los jugadores. El juego se convierte en una pelea de cerebros.

En lugar de que el reto esté en el juego y la competencia suceda entre los jugadores, los dos se fusionan. Son tus oponentes los que nos ofrecen el reto y la competencia. El juego se convierte sólo en un conducto que te permite «medir» tu inteligencia contra la de otros. No será el juego el que te ponga obstáculos para ganar, son tus propias decisiones las que hacen eso.

Personalmente no estoy de acuerdo en la idea de que los juegos en los cuales tu victoria —o derrota— se reduce sólo a las decisiones que haces son mejores que su contraparte (aunque sí hemos expresado que el mal uso del azar puede dar pie a que un juego se convierta en sólo un pasatiempo).

Estos juegos no sólo te venden la fantasía ingenua de que todos somos arquitectos de nuestro propio destino, que la única razón por la que no estamos ganando es porque no lo hemos intentado lo suficiente o porque no somos lo suficientemente buenos. Cuando a esto le sumamos esa dinámica de competencia de la que platicamos entes, podemos acabar con una idea de «nobleza en la victoria» que puede no ser lo mejor. La idea de que la elite se eleva a lo más alto. De repente, la victoria deja los confines del juego y va más allá. Bajo esta idea, el haber ganado dice algo de nosotros como individuos. No sólo gané un juego: mi victoria ahora es una prueba de que soy más inteligente que tú. Mejor que tú.

Esta actitud de competencia y antagonismo puede afectar no sólo al grupo de juego. También afecta cómo las personas fuera del hobby ven a la gente involucrada. La comunidad de este tipo de jugones puede parecer algo hostil para los que no están familiarizados con sus usos y costumbres. De alguna manera esto también tiene que ver con el esnobismo que encontramos en el hobby.

Ya hemos hablado de las reglas de etiqueta en los juegos de mesa y de cómo aprender a perder. Pero algo que hace falta decir es el intentar tener un espíritu lúdico incluyente, incluso cuando tomas la delantera en un juego o sacas a alguien completamente de la competencia; también es aprender a ganar. Y es aprender a separar claramente los eventos dentro del juego y nuestras relaciones fuera del mismo. Es recordar que el desempeño de alguien en un juego de mesa no es una muestra de su inteligencia —no debería entonces importar en cómo otros jugadores te perciben.

Pero incluso más allá de un grupo de juego, el tratar de dominar un juego sólo por enfocarte en esta «inteligencia» quizás se puede convertir en una manera de intentarle hacerle ver a los otros nuestra «sofisticación» e «intelecto». Se puede convertir en un pedestal desde el cual juzgamos a los «ignorantes» y «simples». Una declaración de vanidad. No que siempre suceda, pero es fácil que así sea.

Cuando hacemos que los juegos se conviertan en algo que tiene sólo que ver con la inteligencia y pensamos en ellos como un escenario en el cual exhibimos nuestra capacidad intelectual estamos perdiendo de vista algo muy valioso. Quizás los juegos sí se tratan de inteligencia pero el juego no. Nos gustan los juegos de mesa porque nos permiten jugar. Nos dejan ir más allá de nuestras propias expectativas y de las de los demás. Balancearnos en la delgada línea entre lo serio y lo trivial. Nos dejan —irónicamente— salirnos un poquito de nuestra cabeza: estar en el momento y ya.

Cuando jugamos tenemos esa oportunidad de celebrar ese espíritu lúdico, no tanto nuestra inteligencia. Como bien dice Johan Huizinga en su libro Homo Ludens: «…atreverse, tomar riesgos, enfrentarse a la incertidumbre y soportar la tensión —esta es la esencia del espíritu lúdico».

Amistad y juegos de mesa

Amigos y juegos

De algo que nos jactamos mucho los jugadores de mesa es que, en la mayoría de los casos, somos una comunidad bastante abierta e incluyente. Y es cierto. Nos encanta abrir el mundo de los juegos de mesa modernos a los demás. ¿Por qué? Bueno. Principalmente porque, si son como nosotros, están buscando más personas con quien jugar. Es por eso que, inevitablemente, siempre pasará que querremos invitar a nuestros amigos a jugar juegos de mesa.

No sé cómo haya sido para ustedes, pero en mi caso empecé a jugar juegos de mesa gracias a mis amigos. Fueron ellos los que me llevaron a conocer los juegos de mesa modernos. Y por eso les agradezco. Aún así, entiendo que no todos tienen la misma experiencia.

Es por eso que basándome en dos publicaciones hechas en Reddit hemos decidido abordar el tema de los amigos y los juegos de mesa.

Amigos y juegos de mesa

noche de juegos

Primero lo primero. Si estás leyendo este artículo es porque te gustan los juegos de mesa incluso más que al jugador promedio. De hecho, quizás seas la persona que lleva los juegos de mesa a las reuniones, o la que los explica. Y es probable que incluso organices reuniones e invites a tus amigos.

Y esto está bien. Los juegos de mesa son sociales, son divertidos, entretenidos y únicos. Es algo que buscamos compartir con las personas que queremos.

Pero quizás a más de uno de ustedes les haya pasado la siguiente situación: después de llevar tiempo jugando juegos de mesa, decides involucrar a tus amigos. Seleccionas algunos juegos y los invitas a una noche de juegos perfecta. Quizás la mayoría la pasan bien. Pero lo más seguro es que lo que busquen es pasar un buen rato juntos. No es como que los juegos de mesa se vayan a convertir en una parte importante de su vida (como en nuestro caso, querido lector). Quizás, si tienes suerte, algunos amigos te vuelvan a buscar para jugar. Pero convertirlos a jugones es otra cosa.

¿Qué sucede? ¿Qué estás haciendo mal? Nada. Simplemente las cosas pueden ser difíciles con los hobbys. Lo que sucede en estos casos es que buscamos compartir una pasión con alguien que quizás nunca la va a ver de la misma manera que tú. Y esto puede causar que te frustres con esas personas. Digo, ¿por qué no pueden aceptar el hecho que los juegos de mesa deben gustarles a todos y deben jugar todo el tiempo?

Y sí. Jugar juegos de mesa es una actividad única. Y es algo que buscamos compartir. Y buscar que la gente que nos interesa también comparta nuestros gustos es natural. Pero sobra decir que tratar de «convertir» a nuestros amigos en amantes de los juegos de mesa quizás no es el camino.

En nuestra travesía por el mundo de los juegos de mesa, en La Matatena empezamos a jugar juegos con todos nuestros amigos que se dejaran. Si alguien demostraba un pequeño interés, lo invitábamos. Y algunos les ha encantado. Siguen jugando con nosotros. Y otros amigos lo hacen de vez en cuando; pero también les gusta socializar de maneras… digamos más convencionales. Y al no esperar nada más que eso, también nosotros disfrutamos mucho más de nuestras amistades.

Juegos de mesa y amigos

jugando con amigos

¿Entonces qué? ¿Se trata de que no debo invitar a mis amigos a jugar juegos de mesa? ¿De que no sea tan insistente? No precisamente. Ahora acá está el otro lado de la moneda.

Al empezar a escribir y visitar cafés de juegos de mesa y tiendas especializadas, nos fuimos encontrando con un montón de gente que tiene ese gusto en común. Y ser apasionado de un hobby, sea el que sea, es un fenómenos interesante. Primero que nada te da un marco común de intereses y conocimientos. Una manera de socializar fácilmente con alguien más.

Y es así como empezamos a reunirnos, por ejemplo, con nuestros amigos de Mariachi Meeple. Después de contactarnos para grabar nos hemos juntado por lo menos cada dos semanas para jugar algo y grabar. Pero esto ha evolucionado. Conforme más jugamos, más compartimos y más conocemos de nuestros amigos jugones, poco a poco hemos ido forjando una linda amistad.

Tenemos temas interesantes de qué hablar. Resulta incluso que tenemos intereses en común que van más allá de los juegos de mesa. Y son personas con las que seguramente nunca hubiéramos hablado si no jugáramos con ellos y grabáramos el podcast. Ellos son con los que jugamos hasta las 4 de la mañana. Los que se emocionan al hablar de alguna mecánica. Quienes les gusta intentar estrategias nuevas en juegos conocidos. A los que les gusta probar juegos nuevos y quienes nos han compartido su conocimiento. Y, de alguna manera, son el tipo de personas con las que esperábamos compartir nuestro hobby.

Y no sólo ellos. Hemos hecho amistad con gente que empezó a ir a los eventos de juegos de mesa que La Matatena organiza. Son gente muy linda que nos ha apoyado y quienes comparten la emoción de probar un nuevo juego y explorarlo. Y convertirnos, de cierta manera, en parte de su experiencia también ha sido un deleite. Explorar y redescubrir juegos a través de ellos nos ha ayudado también a forjar una amistad única.

No me malinterpreten. Seguimos pasando ratos geniales con nuestros otros amigos. Incluso muchos están buscando jugar juegos con nosotros porque conforme pasan los años muchos empezamos a abrirnos a nuevas experiencias. Pero disfrutamos el rato que pasamos con ellos (aunque no juguemos). Pero con nuestros amigos de los juegos de mesa podemos compartir este interés y profundizar más.

¿De qué va esto? Bueno. Existe en inglés una frase que la gente a la que le gusta correr dice. It’s easier to make runners into friends, than friends into runners. Es más fácil hacer amigos de la gente con quien corres, que hacer que tus amigos se hagan corredores. Quizás acá también aplique. Es más fácil convertir a otros jugones en tus amigos que a tus amigos en jugones.

Así que si en algún momento se han sentido frustrados porque sus amistades no quieren jugar con ustedes, no se preocupen. Busquen gente a la que le gusta jugar y probablemente puedan hacer alguna amistad. ¿Cómo la busco? Vayan a tiendas especializadas, boardgame cafés o quizás acompáñenos en alguno de los eventos que organizamos, si están en Guadalajara, México.

7 características que dan profundidad a los juegos de mesa

profundidad

El culto a lo nuevo ha puesto a nuestro hobby en el centro de atención de muchos medios. Es un fenómeno que hemos analizado antes. Esto normalmente se refiere a los jugadores que juegan un juego nuevo un par de veces y después van y no lo vuelven a jugar. Como nómadas salvajes buscando espejos o cosas brillantes. Y es normal; habiendo tanta oferta, tantas cosas que  parecen buenas, uno entra a una tienda y ve todos los juegos y es fácil decir: Shut up and take my money!

Teniendo esto en cuenta en los últimos meses hemos intentado reducir el número de juegos que compramos y jugar más los juegos que tenemos en la colección.

Porque esto pasa en cualquier hobby. Vemos una minoría muy intensa que busca las novedades y consume mucho. La gente que compra varios juegos al mes aunque la mitad se queden en su colección durante meses sin ser jugados (y sí pasa). Pero la mayoría de la gente no consume así. La mayor parte del mercado compra un par de juegos de mesa al año y lo juegan muchas veces. Lo disfrutan y lo exploran. Esto si esos juegos son buenos y tienen dónde pararse.

Es por eso que después de un análisis hemos visto que los juegos que se pueden disfrutar más, a los que les puedes sacar jugo, son una gran inversión. Estos juegos tienen profundidad. Y quizás son los juegos que la mayoría de los diseñadores sueñan con hacer. Son los que en verdad hacen crecer el hobby porque apelan a un mercado más grande. Y muchos de estos títulos son los que hoy en día consideramos clásicos.

Pero ¿qué es lo que hace que un juego tenga profundidad? ¿cómo puedo medir la profundidad de un juego? ¿cómo se logra profundidad en un juego de mesa? Bueno, acá reunimos algunas características que creemos le dan profundidad a un juego. Un juego no necesita de todas ellas para ser profundo, pero ayuda tener algunas.

Alta variabilidad

Quizás una de las maneras más sencillas de agregar profundidad. variabilidad no necesariamente quiere decir aleatoriedad o azar (del cual hemos hablado algo), aunque a veces ayuda. Lo que esto significa es que el juego cambie de jugada en jugada y que la manera en que combinas las mecánicas cambie tu juego. Ahora, la variabilidad debe ser significativa.

Risk, por ejemplo, no lo logra. Tiene variabilidad dada por el azar de los dados. Tiene variabilidad por las posiciones iniciales de los jugadores. Pero no logra tener profundidad. Todos los juegos terminan siendo básicamente lo mismo.

¿Buenos ejemplos de alta variabilidad?

Dominion: Las 10 cartas de reino con las que empiezas el mercado cambian las estrategias que se pueden seguir.

Race for the Galaxy: Las cartas que tengas en mano determinan todo. Si quieres militar pero te salieron otro tipo de cartas tienes que reaccionar. Y hacerlo rápido. Hay tantas cartas distintas que cada juego es único.

7 Wonders: Un cambio tan «pequeño» como los tableros de maravillas pueden alterar completamente la estrategia a seguir.

¿Cómo determinar si la variabilidad logra profundidad? Para nosotros hay tres maneras obvias. Si esta variabilidad logra cambiar las decisiones de los jugadores. Si en un juego intentas hacer lo mismo y obtienes resultados distintos. Si esa variabilidad logra hacer que nuevas estrategias surjan. Cuando algo así pasa, la variabilidad logra profundidad.

Más jugadores

Secret HitlerDicen por ahí que el ser humano es nuestro más grande enemigo. Probablemente no se referían a juegos de mesa. Pero también aplica. Como especie somos creativos, tercos e impredecibles. Eso hace que los seres humanos sean grandes oponentes. De alguna manera, si tienes un juego que soporte muchos jugadores sin hacerlo tedioso, puedes agregar muchos factores interesantes y únicos.

Uno de los ejemplos más clásicos son los juegos de deducción social de los cuales hablamos la semana pasada. Werewolf y todos sus primos. Son juegos sencillos en los que los componentes normalmente no pasan de ser algunas simples cartas. Pero logran ser entretenidos porque dependen de quién juega, del humor que tengan y cualquier idea que la gente tenga en ese momento.

Podemos poner el ejemplo de un juego de subastas tan sencillo como Modern Art, Medici o Princes of Florence. Estos juegos son entretenidos a tres jugadores. Pero a cinco saber el valor real de una pieza se convierte en una tarea mucho más compleja. Eso e intentar medir estrategias y maquinaciones de tus oponentes. Cambiar el número de jugadores cambia la manera de jugar.

Y no nos malinterpreten. Nos encantan los juegos para dos personas. Pero algunas veces agregar jugadores funciona para dar profundidad.

Expansiones

Cities of SplendorHay algo que es verdad. Muchas veces las expansiones son una manera de las editoriales de hacer más dinero o darle nueva vida a un juego. En algunos casos es justificable. Pero no siempre. Así que hay que saber distinguir.

Las mejores expansiones le dan una sacudida de vida a un juego. Cambian la manera de jugar manteniendo el núcleo y la idea central. Neuroshima Hex y el lanzamiento de nuevos ejércitos cada año logra hacerlo bien. Los juegos basados en escenarios también logran hacer esto dando nuevos escenarios. Betrayal at the House on the Hill lo logra agregando nuevos escenarios, por ejemplo. Y si sigue lanzando nuevas expansiones, seguramente muchos fanáticos seguirán jugando. Dixit y sus varios mazos de distintos artistas también lo logran

Las expansiones pueden añadir profundidad, aunque hay veces que no lo logran. O hay veces que las expansiones se lanzan para corregir errores de diseño (¿Viticulture?). Sera cual sea el caso, investiguen muy bien antes de conseguir una.

Estrategias distintas de victoria

Cuando un juego logra darle a los jugadores múltiples maneras de llegar a la victoria, esto agrega profundidad. Deben existir varias estrategias distintas que, junto con la variabilidad, hagan que un jugador pueda buscar ganar o entender el juego de maneras distintas.

Si volvemos al ejemplo de 7 Wonders puedes buscar ganar via poder militar, ciencia, edificios de victoria, algunas cartas de economía o por las cartas de Guild al final del juego. Cada una de estas necesita una base distinta que también debe quedar con tu maravilla para ganar eficiencia.

En Scythe puedes perder incluso si detonaste el final del juego. Quizás busques pelear todas las veces que puedas. Generar muchos bienes creando un motor económico eficiente. O tratar de ocupar la mayor cantidad de espacios en el mapa. Preocuparte o no por la popularidad. En fin, las estrategias pueden ser muchas y depender de tu facción y tu tablero de acciones.

Las estrategias múltiples en un juego logran darnos experiencias únicas. Nuevas maneras de dominar un juego. O simplemente distintas maneras de jugar dependiendo de nuestro humor. Y esto es un win en cuanto a profundidad.

Capas de complejidad

Quizás uno de los conceptos más difíciles de la lista. En lo general me gusta más la elegancia que la complejidad. Pero entiendo el gusto que puede haber en el poner elegancia encima de elegancia (aunque, a nuestra opinión, eso hace que se deje de ser elegante).

Ahora, no creo que esta complejidad deba convertirse en un problema de accesibilidad. Si la complejidad logra que la gente prefiera pasar y hacen complejo un juego sólo por ser complejo, no hay necesidad. Estas capas de complejidad deben lograr que el jugador se tenga que tomar su tiempo para experimentar y dominar un juego.

En Scythe, para retomar el ejemplo vemos que hay capas. Hay una capa de saber qué acción tomar en qué momento. Una capa de complejidad a la hora de entender las ventajas y desventajas de cómo pelear. Una capa de complejidad a la hora de explotar los poderes de las distintas facciones. El saber cuándo intentar terminar el juego. Esto aunado a las distintas estrategias que se pueden perseguir, logra añadir profundidad.

Los juegos de Reiner Knizia muchas veces logran esto. Tigris & Euphrates es un gran ejemplo. Equilibrar tus puntos, saber cuándo crear conflictos, cómo acomodar a tus líderes y cuándo moverlos. Administrar tus losetas para aprovecharlas a la hora de resolver conflictos. Un juego relativamente sencillo que tiene muchas capas de complejidad.

Contar historias

Algunos juegos son geniales por las historias que generan después. Amigos han hablado de cómo han logrado ganar uno de los escenarios de Gloomhaven gracias a una carta que salió en el último instante, en el momento preciso. Y se emocionan cuando cuentan esa historia.

The ResistenceEs algo que pasa también en los juegos de deducción social y que analizamos por acá. Un juego como Legends of Andor logra hacerlo de manera espectacular. Poniendo a los jugadores en una épica historia, pero dejando que sean ellos los que tomen las decisiones y los que logren apropiarse de ese momento.

Un juego de mesa que cuente historias debe poner unos cimientos fuertes para la misma. Pero también debe dejar que sean los jugadores quienes terminen siendo los autores que se apropien de la misma. Las historias son buenas cuando avanzan dependiendo de las decisiones de los jugadores. Es aburrido escuchar de cómo salió una carta en Pandemic, pero es interesante conocer la historia de cómo hicieron para resolverlo.

Juegos que ponen las bases para una gran historia harán que los jugadores sigan jugando y quieran volver a jugar. Estas historias generadas por los jugadores añaden profundidad a un juego.

Juegos con corazón

Quizás otro concepto difícil de poner por escrito. Se debe notar el trabajo en un juego. El empeño de los creadores, artistas y diseñadores gráficos que pusieron su trabajo en él.

Cuando tomas un juego que se nota que fue diseñado con cariño. Takenoko lo logra de manera extraordinaria. Logra crear emoción en la gente cuando sale a la mesa. Saben que el juego es único. Que sus creadores pusieron un esfuerzo. Que el juego es hermoso y bien cuidado.

Above and Below es otro de esos juegos con corazón. Te permite contar historias e ir intercalandolas. Y todo con mecánicas euro. Tus decisiones tienen repercusiones. Y se nota que es fruto de muchísimo trabajo de su autor, que además es ilustrador y diseñador gráfico. Y escribe las historias que le dan muchísimo sabor al juego.

Quizás un concepto muy abstracto pero que se nota y añade muchísimo a los juegos.


¿Qué cosas creen ustedes que añaden profundidad a los juegos de mesa? ¡Déjenlo en los comentarios!

 

Deducción social: ¿por qué tan populares?

deducción social

Los juegos de deducción social se han convertido en un fenómeno bastante interesante en la última década. Guiados por unas cuantas cartas y algún guión que les dará las pautas a seguir, los jugadores se involucran en un juego que durará algunos minutos. Pero el cual genera sensaciones que lograrán que muchos de estos jugadores hablen de lo que pasó durante varios días.

Al contrario de los juegos de mesa más clásicos, los de deducción social se distinguen porque el juego se enfoca en cómo los jugadores hacen un escrutinio los unos de los otros. Cada jugador quiere que su equipo gane, pero puede que ni siquiera sepa quiénes son su equipo. En su forma más pura, los jugadores no tienen dados o un mapa que les ayude. Sólo tienen su inteligencia, su instinto, sus corazonadas y lo que conocen de los demás.

Los orígenes de los juegos de deducción social

La mayoría de los juegos de deducción social toman por lo menos algo de inspiración de un juego llamado Mafia. Creado por el estudiante de psicología de la Universidad del Estado de Moscú, Dimitry Davidoff en 1986, en Mafia un grupo de aldeanos se enfrenta a un grupo más pequeño de mafiosos que se han infiltrado entre ellos. Al inicio de cada juego, a los jugadores se les asigna en secreto y al azar un equipo. El grupo de aldeanos cierra los ojos y los mafiosos los abren, reconociéndose.

El juego prosigue a lo largo de varios «días» en los cuales el grupo votará para «linchar» a alguien. Después, la mafia vota en secreto para asesinar a un aldeano. Los jugadores muertos dejan el juego y sus voces son silenciadas. Para ganar, los aldeanos tiene que acabar con los mafiosos. Si la Mafia supera en número a los aldeanos, ellos ganan.

Simple y sencillo, fácil de jugar y replicar, el juego de Davidoff se popularizó y fue cambiando. En convenciones, universidades y conferencias en donde los ñoños abundan, el juego se hizo popular. Algunos agregaron sus propios sabores o reglas especiales y se cree que a finales de los 90’s tomó la temática de hombres lobo y se empezó a llamar Werewolf. Y de alguna manera el juego llegó hasta el diseñador Andrew Looney de Looney Labs (los mismos de Fluxx), quien con su compañía creó arte y unas cartas promocionales y al poco tiempo lo editó como un juego y comenzó a vender.

De ahí el juego se convirtió en un clásico y, al ser de dominio público, varias editoriales lo retomaron. Quizás Bezier Games fue la más exitosa, ya que han sacado varias versiones del mismo. En 2008 editan la que llaman Ultimate Werewolf: Ultimate Edition, con la cual pueden jugar hasta 64 personas y en la que hay muchísimos roles especiales.

En ese mismo año el juego de Battlestar Galactica: The Board Game retoma la mecánica (junto con otras) ya que está muy ad hoc al tema (¿quién es el cylon?) y crea un juego en su momento editado por Edge y por Fantasy Flight que ha logrado tener muchísimas expansiones y es bastante popular. Aunque eso sí, se convierte en un juego bastante largo donde hay más elementos qué pensar.

En 2009 Don Eskridge toma la idea de la deducción social y le pone una temática distópica con The Resistance. Quizás uno de los juegos clásicos de roles ocultos más populares junto con su reimplementación y cambio de tema en The Resistence: Avalon, juego editado en 2012 y que toma The Resistance, le agrega expansiones y lo cambia a un tema de la leyenda del Rey Arturo.

Secret Hitler

De ahí la mecánica va evolucionando y tenemos juegos como Two Rooms and a Boom (2013), que es un juego de deducción social con mecánicas nuevas. Dead of Winter (2014), que hace uso de varias otras mecánicas pero tiene también algo de deducción. O la reimplementación de Werewolf que intentaba condensar el juego: One Night: Ultimate Werewolf (2014).

Quizás los juegos más famosos de deducción social de los últimos años son Deception: Murder in Hong Kong (2014) y Secret Hitler (2016). Este último causando polémica por el tema pero teniendo un juego sólido detrás (tan siquiera en cuanto a este tipo de juegos se refiere).

¿Por qué tan populares?

Lo que hace que estos juegos sean únicos y tengan su propia categoría es algo sencillo: el meta juego. En la mayoría de ellos la profundidad del juego no está en las reglas, no está en la información que pueden obtener del mismo; la profundidad se da en lo que las personas logran hacer cuando se relacionan los unos con los otros.

El aspecto social es lo que a veces no tomamos en cuenta. El mismo Ted Asplach de Bezier Games ha dicho más de una vez que ahí es donde nace lo divertido de los juegos. Bien dice él que en un juego de deducción social «dependiendo de lo que hayas hecho la vez pasada, te van a tratar distinto».

The Resistence

Y es que este tipo de juegos se convierten en una experiencia social. Cada vez que jugamos un juego de deducción social no sólo estamos jugando ese juego que se lleva a cabo en el momento. También jugamos los juegos pasados, intentamos ver qué hicieron los demás cuando eran de nuestro equipo o del equipo contrario en un juego anterior. Encontrar patrones y descubrir a los demás. Y es por eso que los jugadores en un equipo no pueden ser demasiado obvios porque la próxima vez podrían estar del otro lado. Y viceversa.

Son estos elementos los que logran hacer que los juegos de deducción social vayan más allá de los círculos de los jugones. Ya no son juegos de nicho. El hecho de ser sencillos de explicar, que normalmente son pequeños y que propician el meta juego, los hace ideales como juegos gateway. Herramientas llevar el hobby a más gente o simplemente pasar un rato con la familia. Y algo que ayuda mucho es que, sin importar quién gane, todos tendrán una historia interesante que contar.

¿Ustedes qué opinan? ¿Les gustan los juegos de deducción?