El Rejugador de Juegos de Mesa

En la industria de los juegos de mesa encontramos varios fenómenos interesantes. Mucho tiene que ver con combinar el hobby con las tendencias de mercado. Una de esas tendencias es la de vivir en la era de un solo tiraje.

Pero otra de las cosas en las que vivimos es en la época de «una sola jugada». Una jugada para decidir si compramos un juego (cuando mucho), una jugada para que nos guste, o una jugada para odiarlo por siempre. Quizás no sucede mucho si vas empezando en el hobby, pero para aquellos que su ludoteca ya va por los 20 juegos, tal vez sea algo que reconozcan.

Y sucede por varias cosas. Simplemente en la Feria de Juego Essen 2019 se van a presentar más de 1,500 juegos de mesa nuevos. Eso es suficiente para jugar un juego nuevo, al día, por cuatro años. Se entiende que, con tantos juegos que son lanzados, cada juego tenga menos oportunidad de ser comprado.

Aquí suceden dos cosas. Cambiamos la manera de diseñar juegos de mesa y la manera de jugarlos.

Una buena primera impresión

Muchos diseñadores empezaron a hacer sus juegos pensando en dar una buena primera impresión.

Esto es bueno, porque hizo que muchos se pusieran a pensar en los juegos como una experiencia, además del conjunto de mecánicas e interacciones que lo forman. Una experiencia que incluye diseño gráfico, componentes, reglamentos, y mucho más.

Vast

Y no es malo. Ésto puede lograr juegos muy redondos. Lo malo es que muchos juegos de mesa se concentraron demasiado en eso y lo hacen su única carta fuerte. Dejan del lado cosas para intentar ser accesibles.

O ni siquiera eso. Hay que pensar en lo que ha hecho Kickstarter por la industria de los juegos de mesa. Más de 500 juegos de mesa son exitosamente fondeados en ésta plataforma de mecenazgo al año. Éstos juegos no triunfan necesariamente por ser buenos, sino por tener una buena campaña de marketing. Ya no es siquiera una buena impresión, es un buen video, buenas ilustraciones y un tema llamativo.

Y acá hay muchas excepciones a la regla, pero no podemos negar que es algo que está sucediendo en cómo la industria ha cambiado en la última década.

El jugador como rejugador

Todo ésto también hace que los jugadores cambiemos cómo jugamos.

Y aquí les quiero compartir una frase del escritor Vladimir Nabokov y que siento que aplica unas cien veces más al mundo de los juegos de mesa:

Uno no puede leer un libro: sólo puedes releerlo. Un buen lector, un gran lector, un lector activo y creativo es aquel que relee. Y les voy a decir por qué.

Cuando leemos un libro por primera vez, el proceso de leerlo —mover laboriosamente nuestros ojos de izquierda a derecha, renglón por renglón, página por página, el complicado trabajo físico de manejar un libro y el mismo proceso de aprender los términos en el espacio y tiempo en el que el libro está ambientado— todo ésto se interpone entre nosotros y la apreciación artística […] Para leer un libro, debemos darnos tiempo de familiarizarnos con él.

En el caso de los juegos de mesa, es curioso. Los juegos de mesa son, en su concepción más básica, un montón de componentes en una caja y varias reglas que nos dicen cómo interactuar con ellos y cómo ellos interactúan entre si.

Ben Franklin

Pero la experiencia de jugar es completa. Incluye todo lo que mencionamos con anterioridad y más. Jugar un juego por primera vez no es jugarlo, es aprender las reglas. Rejugar un juego es apreciarlo o entender qué es lo que no nos gusta.

Con tanta oferta de juegos, muchas veces no llegamos a rejugar los juegos lo suficiente como para apreciarlos de verdad. Ésto se nota más en juegos un poco más pesados o en juegos que son más viejos.

Rejugar un juego es visitarlo y entenderlo. Es convertirnos en un jugador más entendido y más interactivo. Es apreciar lo que el juego nos ofrece más allá de una buena impresión. Cuando interiorizamos los términos, cuando conocemos las mecánicas y las reglas, cuando sabemos cómo funciona el juego es cuando realmente empezamos a jugar. Antes empezamos a aprender y entender. Rejugar es un ejercicio de descubrimiento más allá de las mecánicas. Es conocer la verdadera cara de un juego y entender lo que su diseñador quería lograr.

Hoy les propongo lo siguiente: rejuguemos un juego de mesa. Porque la segunda o la cuarta vez que juegas un juego de mesa, es en realidad la primera que lo juegas de verdad.