• Reseñas Takeonoko

    Published on enero 6th, 2017 | by José Luis Zapata De Santiago

    Takenoko: bambú, estrategia y pandas en el jardín real

    Takenoko es un juego que combina muchas mecánicas de juego y lo hace de manera que todo encaja perfectamente y se juega bien de dos a cuatro jugadores. Además de eso, es una obra de arte con miniaturas exquisitas, un tema muy lindo y piezas de juego de alta calidad; lo cual es una constante en los diseños de Antoine Bauza, su creador.

    En Takenoko nos situamos en Asia feudal y el embajador de China le regaló al emperador de Japón un oso panda como muestra de gratitud. El problema es que los jugadores somos miembros de la corte imperial y estamos encargados del regalito que el embajador hizo al emperador. Los jugadores en conjunto crean un hermoso jardín en el que cultivan bambú con ayuda del jardinero, mientras alimentan al panda, todo al mismo tiempo. Ir haciendo estas tres acciones hace que los jugadores ganen puntos. Como suele suceder, el jugador que tenga más puntos al final del juego, es el ganador.

    El juego tiene varios componentes: piezas hexagonales con las que se irá construyendo el jardín real, una figura representando al panda y otra al jardinero real, piezas de irrigación que son colocadas en los bordes de las piezas de terreno para saber si un terreno es irrigado o no y piezas de bambú correspondientes a los tres tipos de terreno: amarillo, rosa y verde. Además de eso, existen cartas con objetivos, las cuales cuando son completadas dan puntos de victoria. Hay objetivos concernientes al panda, al jardinero y al emperador/jardín.

    Las hermosas piezas de Takenoko

     Mecánica de juego

    El juego comienza con una pieza de terreno central, un pequeño lago. Cada uno de los jugadores tiene una de cada una de las cartas con los distintos tipos de objetivos. En su turno, los jugadores pueden hacer dos acciones de cinco disponibles.

    • Terreno. El jugador puede tomar tres de las piezas de terreno al azar y decidir colocar una en el tablero, descartando las otras dos.
    • Canal de irrigación. El jugador puede tomar un canal de irrigación y ponerlo en su reserva. Estos canales pueden ser colocados en cualquier momento de su turno y no cuentan como una acción. Irrigar un terreno por primer vez hará que crezca bambú del color correspondiente. El bambú no crece en terrenos que no están irrigados. Todos los canales de irrigación deben estar conectados al lago central.
    • Jardinero real. Una tercera acción es mover al jardinero en cualquier dirección y distancia en línea recta. El jardinero hace que el bambú crezca en la casilla a la que ha sido movido y en cualquier casilla adyacente del mismo color, siempre y cuando estén irrigadas. La altura máxima del bambú es de 4 secciones.
    • Panda. El panda se mueve igual que el jardinero. En la casilla en la que el panda cae, come una pieza de bambú y esa pieza se va a la reserva del jugador que movió al panda hasta completar las cartas de objetivos.
    • Objetivos. El jugador puede ganar una nueva carta de objetivo, seleccionando qué tipo de objetivo quiere

    Los jugadores van logrando los objetivos que las cartas les piden y una vez que un jugador logra acumular entre 7 y 9 cartas de objetivos (dependiendo del número de jugadores) el juego termina y se hace la puntuación final.

    Cabe mencionar que Takenoko parece muy sencillo en principio, pero hay dos elementos que ayudan a darle un grado de dificultad y azar interesante:

    El primero es que hay algunos terrenos con características especiales que hacen, por ejemplo, que el panda no pueda detenerse en una casilla específica o que al momento de que el jardinero se detenga en una casilla crezcan dos y no un segmento de bambú.

    El segundo es un dado del clima el cual los jugadores tiran al inicio del turno (excepto en el primer turno) para ganar beneficios especiales. Entre los beneficios está que pueden ganar una tercera acción, poder repetir una acción, mover al panda, hacer crecer bambú en una sección específica o obtener una pieza especial que puede dar alguna de las características especiales a terrenos que no cuenten con una.

    Conclusión

    Takenoko es un juego de mesa que se siente interesante y ágil. Tener el dado y las dos acciones por turno logran hacer que el juego no se sienta lento y que estás logrando algo en tu turno para acercarte a tus objetivos. Incluso con jugadores nuevos y explicando las reglas, las partidas no duran más de una hora. Además de eso, es accesible para un amplio rango de edades (la caja dice que mayores de 13 años, pero los chicos de 10 años podrían entenderlo sin problemas).

    Para los jugadores que no gustan de agregar azar a los juegos de mesa, quitar el dado podría ser una manera de aliviar esto, aunque en lo personal creo que el azar es parte de la personalidad del juego y está bastante equilibrado ya que complementa las mecánicas de juego y no las define.

    Las cartas de objetivo son las que pueden parecer un poco desequilibradas. En los últimos turnos del juego es posible tomar una carta de objetivo de terreno y que ya se haya logrado, lo que da puntos instantáneos y puede ser un arma de dos filos, ya que si no está cumplido será muy difícil hacerlo con las piezas de terreno que existen.

    A pesar del dado (que para muchos es algo que disgusta en un juego) y de que los objetivos pueden estar un poco desequilibrados (a mi gusto), es un juego muy disfrutable. No es un juego de estrategia muy profunda, pero es una gran introducción a otros juegos de estrategia. Es un juego que se siente ágil y bien diseñado, además de que es muy bonito y se siente bien a la hora de jugarlo e ir colocando las piezas. Por eso Takenoko se lleva 4 matatenas de 5.

    Takenoko: bambú, estrategia y pandas en el jardín real José Luis Zapata De Santiago

    Summary: Juego hermoso con niveles medios de estrategia y un poco de azar. Una combinación muy buena si buscan una hora de diversión. Logra su cometido con creces.

    4


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    Electrónico, blogger y fanático de los juegos de mesa. Los dados no me quieren pero yo los quiero de todas maneras.



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