• Editorial mejorar

    Published on agosto 31st, 2017 | by José Luis Zapata De Santiago

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    5 tips para mejorar en cualquier juego de mesa

    ¿Cómo puedo mejorar de manera consciente mi habilidad en un juego de mesa? ¿Cómo puedo ayudarme a pensar con mayor profundidad cuando estoy jugando un juego? ¿Cómo puedo mejorar en cualquier juego de mesa?

    Quizás ya pensaron en la respuesta más común: juégalo mucho.

    Pero aún si jugamos mucho un juego, podemos seguir haciéndolo de manera superficial. Dominar un juego y entender su profundidad no requiere de tantas horas de práctica como uno esperaría. O si las requiere, ese tiempo se puede ver reducido de gran manera si hacemos una cosa: darle una intención a nuestro pensamiento.

    ¿Cómo puedo, entonces, pensar con mayor profundidad? Después de varios años de practicar ajedrez (acá escribimos de juegos de mesa abstractos, por cierto), es fácil darse hay algunas prácticas que son conocimiento común en esta disciplina que se pueden traducir muy fácilmente al resto de los juegos de mesa.

    Quizás parezcan un poco genéricos. Y no estamos descubriendo el hilo negro. Pero te aseguramos que poner esto en práctica te ayudará a ser mejor en cualquier juego de mesa que encuentres. Hoy, en el blog, les traemos nuestros 5 tips para mejorar en cualquier juego de mesa:

    1. Siempre ten un plan

    Incluso tener un plan malo es mejor que no tener ningún plan en absoluto. Para poder hacer esto tienes que entender una cosa esencial de cualquier juego: ¿cómo lo gano?

    Una vez que tengas eso claro, vale la pena hacerse las siguientes preguntas: ¿Cuáles son mis metas en largo y corto plazo? ¿Qué me gustaría hacer durante el juego? ¿Qué clase de movimientos tengo que hacer para poder lograrlo (por ejemplo, ciertos espacios críticos en un worker placement, llegar a ciertos recursos importantes, colocar losetas de cierta manera)?

    Si tienes un plan puedes ordenar tu pensamiento. Quizás no sea el mejor plan del mundo, pero si logras llevarlo a cabo, tendrás por seguro qué es lo que salió bien y lo que salió mal. Y eso es aprendizaje.

    2. Ponte en los zapatos de los demás

    Hay un dicho que dice “El sabio aprende de sus errores, pero el genio aprende de los errores de los demás”. Y no sólo de errores se aprende. Aquí hay varias preguntas que vale la pena hacer cuando estés jugando contra alguien más: ¿Por qué hizo eso mi oponente? ¿Qué plan tiene? ¿Qué quieren hacer a largo plazo? ¿Qué beneficios inmediatos les dio ese movimiento? ¿Ese movimiento amenaza de alguna manera mi plan?

    Si tratamos de pensar como los otros, podemos entender mejor sus motivaciones y entender el por qué algunos movimientos pueden ser cruciales.

    3. Atacar es más que atacar

    En la mayoría de los juegos existen maneras de tener interacción con los demás para intentar arruinarles su juego. Ya sea de manera directa o indirecta. Este punto está íntimamente relacionado con esas interacciones.

    Cuando estés jugando y vayas a tomar una acción, hazte las siguientes preguntas: ¿cómo hago que mi oponente no haga lo que quiere hacer? ¿Vale la pena bloquear sus ideas por encima de llevar a cabo las mías?

    Un rápido análisis podrá ayudarte a saber las respuestas a estas preguntas. Sobre todo si te tomaste la molestia de ponerte en sus zapatos.

    4. Y defender es más que defender

    Hay otras dos preguntas básicas que se contraponen al ataque: ¿hay manera de que mi oponente logre hacer que no pueda llevar a cabo mi plan? ¿tengo un plan de contingencia si las cosas no salen como planeo?

    Aquí hay un concepto básico: la defensa no empieza cuando el oponente ataca, sino cuando estamos haciendo nuestro plan. Si reconocemos los puntos débiles de nuestro plan, podemos entonces saber cómo mejorar.

    5. Pensamiento táctico

    El pensamiento táctico se puede resumir fácilmente: se trata de intentar hacer cálculos a corto plazo de un par de movimientos que tus contrincantes piensas hacer y tratar de maximizar entonces la ganancia con los movimientos que tú hagas.

    Quizás pensar muy a futuro es algo que no valga la pena, pero pensar en cómo se llevará a cabo esta ronda no está de más. Es cierto también que hay juegos más caóticos o impredecibles en los que tal vez esto no sea posible. Pero tener en claro lo que puede suceder y compararlo con lo que quieres hacer te abre un abanico de posibilidades.

    Un ejemplo hipotético sencillo. Quiero ir a los espacios A y B, y probablemente a C, si llego a B. Si voy a A, ellos pueden ir a B y yo ya no podré ir al espacio C. Pero si voy B, lo que sea que suceda, yo podré ir a por lo menos uno de los espacios A o C, así que ésta es la mejor opción posible.

    Suena complejo, pero este tipo de pensamiento es lo que separa a los buenos jugadores de los maestros.


    Un consejo general: evita el análisis parálisis

    Hay algo de lo que quiero aprovechar para hablar antes de terminar este artículo: el análisis parálisis. Ya platicamos de los jugadores extremadamente lentos, su psicología y de cómo eso puede afectar nuestra experiencia de juego.

    Entonces les voy a dar un consejo: por más que quieran poner estos consejos en práctica, no sucumban ante el análisis parálisis. Dense tiempo para pensar en los turnos de los demás jugadores, anticipen el juego y verán que no tardarán tanto en hacer sus movimiento.

    ¿Qué otros consejos les darían a los jugadores para mejorar en cualquier juego? ¿Qué hacen ustedes para intentar ¡Compártanlo en los comentarios!

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    Electrónico, blogger y fanático de los juegos de mesa. Los dados no me quieren pero yo los quiero de todas maneras.



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